domingo, noviembre 11, 2007

TECNÓFOBOS Y TECNÓFILOS

Cualquiera que se pasee estos días por la Red, aun sin rumbo predefinido, se topará con numerosos blogueros con los ánimos poderosamente enturbiados. Dicha acritud, expresada, según el caso, con más o menos corrección y acierto, tiene su razón de ser en un discurso pronunciado por Juan Luis Cebrián en un contexto y tesitura determinados: el acto mediante el cual una parte de nuestra élite cultural, mediática e institucional, celebraba la novedosa incorporación de algunos caracteres ortográficos típicamente españoles a la redacción de las direcciones electrónicas de sitios web que usen el dominio .es. Por fin la Ñ tenía su sitio en Internet, podría ser el resumen.

Aparte de la dudosa necesidad de reunir a brillantes y no tan brillantes cerebros a unos fastos probablemente excesivos para tan modesto acontecimiento, lo cierto es que finalmente el acto dio bastante de sí. Sobre todo, si nos referimos a las reflexiones de Cebrián. Entre otras cosas, dio un buen tirón de orejas a nuestro Presidente por mancillar la lengua con fines electoralistas. Pero el meollo de la cuestión, para muchos blogueros, descansa sobre otras bases.

Estos acusan a Cebrián de ser ya todo un clásico representante de la tecnofobia española, corriente de opinión perversa, destructora, conservadora y clasista. O por lo menos, eso es lo que se desprende del discurso anticrebrianista después del sucinto análisis del que Ex Profeso se hace cargo. Acusan a Cebrián de despreciar la cultura blog y de demostrar su desdén hacia Internet. Algunos dicen que porque quitan negocio a su grupo empresarial. Incluso algunos ven en el discurso de Cebrián un ánimo de querer retirar a la sociedad su libertad de expresión y pensamiento. En definitiva, conclusiones mediocres e interesadas de quienes, creyéndose protagonistas de una revolución tecnológica que no es tal, se sienten ultrajados por un discurso con bases éticas y periodísticas de primer orden. A años luz, por supuesto, de lo que podemos leer en muchos blogs. Citemos algunos párrafos señalados por los tecnófilos como la gran herejía crebrianista:

“Cualesquiera que sean los valores que en ellos [en los blogs] se defiendan o estén presentes, la intimidad no forma parte de ese elenco. Antes bien, podríamos asumir que hay una cierta pasión por el exhibicionismo, a veces bajo la excusa de la comunicación, en toda la actividad que se desarrolla en la red. Al fin y al cabo, quien se abre una gabardina y enseña los genitales a los viandantes busca también una forma de comunicarse”. (...)

“Por economía de tiempo, y a veces por economía a secas, la multitud innovadora de siglas y símbolos, la ausencia de cualquier respeto por la norma ortográfica, y el destrozo generalizado de la sintaxis, amenazan con definir una generación iletrada y confusa, apegada a los mensajes al segundo y poco proclive a la lectura y a la reflexión. Demasiadas veces se olvida que se habla como se piensa porque se piensa como se habla”. (...)

“Pese a estas advertencias sobre el probable destrozo del idioma que las redes digitales pueden propiciar, para nada pienso que la frivolidad de muchos intercambios que en ella se producen deba ser motivo de preocupación. En la vida ordinaria, la superficialidad de las conversaciones es también uno de los atractivos que encierran, se produzcan en la barra de un bar, en una discusión doméstica o incluso en las tertulias radiofónicas. Pedir a los adolescentes más profundidad en sus diálogos en Internet que en sus charlas durante el recreo constituye un exceso. Resulta más preocupante, en cambio, la frivolidad disfrazada de ropajes respetables, la vacuidad sonora de los demagogos o la credulidad prestada a mentirosos y falsarios. Problemas todos ellos muy visibles en el actual universo de la red”. (...)

“De los millones de blogueros activos solo una minoría puede verse encuadrada en la militancia de esa especialidad [reporterismo participativo], en la que el papel del periodista como intermediario entre la realidad y los usuarios de los medios se ve sustituido por el de agitador o promotor de las insinuaciones y deliberaciones ajenas”. (...)

“Twitter es una red social que permite comunicar al instante a cientos de miles de sus componentes algo tan sencillo como la respuesta a esta cuestión: ¿qué estás haciendo ahora? Por estúpido que parezca, y lo parece mucho, las contestaciones hacen furor”. (...)

“Una empresa de California invita a los cibernautas a filmar su vida cotidiana y emitirla en directo: la telerrealidad personal es un hecho que ha dejado pequeño al Gran Hermano. En sus primeras dos semanas creó 18.000 horas de video y atrajo a 500.000 visitantes. Cabe preguntarse por la vigencia de la célebre frase de Céline: "Todo lo que es interesante ocurre en la sombra. No se sabe nada de la verdadera vida de los hombres”. (...)

“El mundo se convierte en una inmensa y a veces caótica conversación.” (...)

Cebrián no aboga en su discurso por denostar a la tecnología, que entre otras cosas, permite que Ex Profeso y otros interesantes blogs vean la luz. La crítica tiene que ver con "la superficialidad de las conversaciones", a la sazón, superficialidad de lo que se publica por toneladas en la blogosfera. Porque, efectivamente, como señala Cebrián en otra parte de su discurso, un nuevo blog se pone en marcha cada segundo y medio. Pero, ¿cuántos merecen la pena? ¿Cuántos millones simplemente son un “corta y pega” de nimiedades y sandeces, o un muestrario sin mucho sentido de fotos ajenas en días de borrachera? ¿No son, acaso, muestras indecentes de “exhibicionismo”?

Cebrián lleva tiempo alertando de que dichos contenidos no son periodismo, que no conviene confundirse. Señala con acierto en otras partes de su discurso, que los blogs han abierto unas posibilidades a la libertad de expresión inimaginables hace solamente diez años. Pero Cebrián también advierte, en resumen, lo que sigue: tener la capacidad de levantar la mano y hablar no implica que se tenga algo que decir. No todos los blogs ejercen de manera responsable la comunicación, sino que son impulsores de una degradante retórica. Las masas han tomado la palabra pero, en general, no tienen nada interesante que aportar. Aunque algo aportan: "¿qué estás haciendo ahora? Por estúpido que parezca, y lo parece mucho, las contestaciones hacen furor."

No es conveniente que desde aquí repitamos el buen discurso de Juan Luis Cebrián, por lo que remata aquí nuestro esbozo de análisis. Que cada lector saque sus propias conclusiones leyendo íntegramente el escrito. Sólo se apuntará otra cosa más: Cebrián se felicita de la “revolución tecnológica” (aunque desde Ex Profeso no creamos en tal hito), pero sabe matizarla y avisar de sus excesos y peligros. ¿No es éste, acaso, la labor de un pensador? ¿No supone un exceso denominarle tecnófobo sólo porque aporte nuevos argumentos para mejorar nuestra sociedad de la información? Juzgue, de nuevo, el lector. Al que por cierto, se le invita a participar en la nueva “encuesta” que le lanza este sitio. Como es habitual, acúdase a la sección “Ex Profeso pregunta”.

12 comentarios:

Aitor Lourido Rodríguez dijo...

hoy precisamente, en El País, sección Domingo, habla Emilio LLedó en una deliciosa entrevista con Juan Cruz.

En determinado pasaje, se puede leer:

P. ¿Vivimos, pues, un momento alarmante en la sociedad española?

R. Sí. Hay cosas que realmente me escandalizan mucho. Una es el no cultivo de la sensibilidad de los jóvenes. El abuso de la tecnología. El otro día venía en tren y había tres o cuatro niños con sus maquinitas. ¡Ninguno miró el paisaje, que era maravilloso! Eso es patología pedagógica total. Naturalmente, cuando yo era niño, niño de la guerra, me pintaba mis propios tebeos. Eran tebeos bélicos, estábamos en guerra; pero no tenían nada que ver con el chorreo de bestialidad al que están sometidos los jóvenes, los niños, ahora.

P. ¿Qué hacer?

R. La revolución de la lectura. Es verdad que hay intereses poderosísimos para que ese mundo tecnológico impere. El mundo tecnológico es importante, pero hay que atemperarlo.


¿Será el pobre Lledó un tecnófobo también?

Maxx dijo...

Percibo, en la opinión de Cebrián y en la entrevista del comentario anterior, una parte de desconocimiento y otras tantas de dogmatismo.

Desconocimiento, porque no todos los blogs son "periodismo" ni pretenden serlo (ese periodismo de alto nivel entendido como "el cuarto poder" que tanto gusta a los medios) y dogmatismo porque tienen su visión y cualquier desviación de su norma es criticable.

Un blog es poco más que una herramienta, cada cual la usa (y la disfruta) como quiera. Hay miles de blogs sobre la borrachera de anoche, esos blogs interesarán a muy poca gente pero si yo participé en la misma me los leeré seguro.

Si Cebrián quiere hacerse una paja mental sobre el tema me parece bien, alguna de mis conversaciones serán serias (pocas), la mayoría son superficiales y las disfruto enormemente. Con los blogs es lo mismo, con la ventaja añadida de que la otra persona no se molesta cuando no te interesa lo más mínimo lo que dice y cierras la ventana.

Sobre la entrevista del comentario anterior, me gusta esta parte:
"El otro día venía en tren y había tres o cuatro niños con sus maquinitas. ¡Ninguno miró el paisaje, que era maravilloso!"

Ellos no miraron el paisaje, tú ni siquiera te fijaste en la maravilla tecnológica de la que disfrutaban ellos. La nostalgia es gratificante, pero también peligrosa.

Aitor Lourido Rodríguez dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Revi dijo...

Hola

Desde luego no seré yo el diga que Cebrian es un tecnofobo, soy lector de El País desde hace años y creo que es un ejemplo de hacer periodismo. Pero no estoy de acuerdo con algunas de las afirmaciones del articulo.

Que los blogs son exhibicionistas, poco hay que decir, pues son una pagina en blanco en la que cada uno escribe lo que quiere. Son un diario publico, y no veo que hay de malo en ello. Un blog no puede, ni debe ser juzgado únicamente desde el punto de vista periodístico. No es solo la ventana donde se exhiben inmundicias, puede ser la única opción para poder decir lo que sientes sin ser censurado, o la única tribuna desde donde puedes intentar hacerte escuchar. También son sitios donde expresar tu opinión, y no son la verdad absoluta. Denigrar los blogs por que hay ciertos individuos que quieren hacer propaganda o intoxicación informativa es como decir que son las pistolas las que matan a las personas. Es cierto que hay mucha paja y granos "negros", pero también hay granos muy aprovechables.

Sobre la ortografía y la gramática, decir que va a ser la blogosfera la destructora del lenguaje tal y como lo conocemos me parece como poco exagerado. Veo a diario faltas de ortografía y expresiones incorrectas tanto en prensa escrita, televisión y radio ¿Que hace mas daño, unos errores cometidos por profesionales de la lengua, o el blog de un desconocido sobre sus miserias existenciales que a lo sumo verán sus 4 amigos?

Como bien comentas se abre un blog cada segundo y medio, pero la mayoría se cerraran o dejaran de publicar casi igual de rápido. Los de "corta y pega" serán ignorados, y los que tachas de indecentes, no dejan de ser un reflejo de la sociedad actual, y el hecho de que no se publiquen, no significa que no exista. Hace unos meses hubo un fuerte debate alrededor de una chica que fue cazada en un control de alcoholemia y tenia restos de semen en el pelo. Salio en el programa Callejeros, de Cuatro¿es esto reprobable si lo hubiese publicado un anónimo en su blog?

Yo tengo un blog, en el que escribo cuando puedo, y no voy a decir que es perfecto, tiene algún "corta y pega", alguna que otra reflexión personal, un poco de humor y un par de artículos serios, apenas recibe entre tres y cinco visitas diarias, pero no aspiro a mas, es mi espacio personal, y el que quiera que lo lea, y que opine, y si no, no pasa nada.

Me alegro de que alguien de la talla de Cebrian se preocupe por lo que ocurre en Internet, he leido muchos articulos y libros suyos, y creo que son ejemplos de periodismo de verdad, pero la visión que da sobre todo esto, me parece un poco limitada, o al menos, enfocada parcialmente.

Un saludo

Aitor Lourido Rodríguez dijo...

hola Maxx:

encantado de que hayas recaído aquí y, sobre todo, de que hayas querido participar. puedes volver a hacerlo cuando gustes.

tendría mucho que rebatirte, pero básicamente ahondaría en lo expuesto en el artículo, por lo que no abundaré más en ello. respeto lo que dices, faltaría más, pero no estoy de acuerdo.

sólo un apunte: democratizar la comunicación, no cabe duda, es algo positivo en general. da libertad al individuo, algo que yo no reprocharía a nadie. pero esa democratización también tiene efectos secundarios, que son los que Cebrián y Lledó han querido señalar y que yo comparto. Uno de ellos, y el principal: el riesgo de banalizarlo todo, el rebajamiento de la cultura o incluso el desprecio hacia ella. Quizás tenga un pensamiento demasiado ortegiano, pero la masa, como concepto y sujeto de comportamiento, pocas veces comprende a la primera la necesidad de no decaer en todo ello, a pesar de que tenga "el derecho" a hacerlo.

espero haberme explicado, aunque lo dudo. esto daría para un ensayo.

de nuevo, gracias por participar y vuelve cuando quieras.

saludos

manuespada dijo...

Hola Aitor, encantado de descubrir el blog de un compañero periodista, veo que tratas los temas desde una profundidad magnífica. En cuanto a Juan Luis Cebrián, está demasiado metido en la "Guerra del fútbol" con la Sexta como para pensar de un modo totalmente objetivo, como cuando criticó a Zapatero por la campaña de la Z. Al fin y al cabo el lenguaje está para jugar con él, pero ser académico y Consejero Delegado a la vez es lo que tiene. Un saludo.

Aitor Lourido Rodríguez dijo...

hola revi:

Bien, poco tengo que alegar de nuevo a lo que dices. Ya he puesto todos mis argumentos sobre la mesa. Entiendo lo que quieres decir. Por supuesto que hay blogs muy decentes, responsables e interesantes. Pero, en otros casos, la magnífica herramienta que pueden llegar a ser queda infravolarada por la impericia, por decirlo así, de algunos. Cada uno que haga con su blog lo que quiera. Pero claro está que, su uso "superficial" puede ser un reflejo de lo que ocurre en nuestra sociedad. Es una reflexión genérica que hago, sin meterme con nadie.

manuespada:

Gracias por venir y devolverme la visita. Espero que te conviertas en lector habitual. Ah, y mucha guerra con LaSexta, pero yo ya he visto alguna publicidad de esa cadena en El País. Y es que, diría Quevedo, "poderoso caballero es don dinero...".


Gracias a los dos por participar.

woody dijo...

La verdad es que la fuerza de una sociedad es imparable, incluso para cargarse "supuestamente" el idioma. Estos debates maniqueos sobre si tecnología sí o no, tecnófilo o tecnófobo son, cuanto menos, estériles. ¿Dónde están ahora los enemigos del móvil? (unos pocos frikis). El avance tecnológico es consustancial al ser humano, y también imparable. Otra cosa es que su uso vaya en beneficio de la humanidad o no... ése es otro debate.
Saludos

Aitor Lourido Rodríguez dijo...

justo el debate que yo he querido introducir, y Cebrián también. Porque es evidente que la tecnología avanza, pero es necesario que lo haga también la dimensión moral de la sociedad que la usa. el móvil está bien si sirve para comunicarse, si sirve para grabar abusos a tus compañeros de clase, entonces la tecnología es perversa. y con los blogs, youtube y demás, pues igual. se trata de dar un uso ético y provechoso a las cosas. la tecnología por la tecnología (abrir un blog por abrir un blog), no vale para nada.

cuídate

Lord Brithuss dijo...

Queridos amigos y compeñeros de blogosfera todos:

Probablemente, tanto Aitor como un servidor tenemos una visión un tanto sesgada por nuestra profesión. A pesar de todo, comparto sus planteamientos: Todos los blogs no pueden ni deben ser plataformas ensayísticas Tampoco creo que aporte nada positivo el colgar en la web una sucesión de fotos de un botellón, aunque no podremos criticar el hecho de que los haya. Lo que preocupa más es que esa sucesión de fotografías sea el reflejo de una actitud bastante generalizada ante la tecnología (que avanza por segundos) y su relación con el mundo que nos rodea. ¿De qué vale disponer de las herramientas si no les damos un uso apropiado? Es como tener un Porshe y sacarlo del garaje los domingos para ir a comprar el pan a doscientos metros de casa. No sé si me explico (Probablemente no).

Cebrián, Lledó, Aitor y muchos más tratan de hacernos ver el vacío intelectual en el que estamos inmersos. A pesar de que disponemos de los recursos necesarios para "cambiar el mundo", cada uno desde sus posibilidades, preferencias y habilidades, no hacemos otra cosa que comportarnos como loros que repiten sin saber lo que dicen, desaprovechando oportunidades y malgastando recursos. En fin, un saludo a todos. Salud y buenos alimentos

L.B.

animalpolítico dijo...

Lo que molesta un poco de Cebrián es su tonillo de superioridad, como si fuera de la Real Academia ;-)...

Hace unos días le hice en mi blog una crítica a propósito del estúpido comentario que le hizo a Zapatero ("El cazo y la sartén").

Aitor, me gusta tu blog y lo voy a meter entre mis enlaces.

Saludos a todos

Aitor Lourido Rodríguez dijo...

gran Brithuss:

ya echaba de menos tu presencia. Dices "malgastando recursos", creo que ahí está buena parte del espíritu de lo que he querido decir hasta ahora. La libertad de expresión es un derecho personalísimo e fundamental. Cada uno es libre de usarlo como crea conveniente. Ahora bien, desde mi humilde punto de vista, algunos, o los malgastan con lo de siempre, o no acaban de entender lo poderoso que es ese derecho y cómo se puede aprovevhar mejor.

amigo animalpolitico: bienvenido a mis dominios. Ya te he puesto entre mis enlaces, por supuesto. Y me honra que hayas hecho lo propio. Sobre el asunto que nos ocupa, bueno, puede ser cierto que nuestra élite cultural (ya digo en el post, a veces no tan brillante) a veces se pase de engreída. Yo lo achaco al puntito de arrogancia que destila cualquiera que, desde las alturas, observa al resto del mundo con cierta perspectiva y, sobre todo, con argumentos de comprensión. En fin, el carácter de cada uno marcará "las líneas rojas" de su sobreactuación para no parecer un idiota intelectualoide.

saludos y abrazos a los dos.