La recientísima publicación en el Financial Times de un sondeo referido a las preferencias laborales de los ciudadanos europeos ha revelado jugosos datos que, en principio, hablan bien de la economía española. Entre otras cosas, el estudio afirma que el 17% de los ciudadanos consultados (de España, Francia, Reino Unido, Alemania e Italia) considera a España el mejor lugar para trabajar. Evidentemente, los medios de comunicación españoles han tardado bien poco en sumarse al análisis optimista, pudiéndose leer en diferentes tribunas vanagloriosos comentarios al respecto. Incluso el gobierno ha querido apuntarse un tanto a su favor, pronunciándose positivamente sobre tal encuesta.Sin embargo, la aparente buena noticia no puede derivar en una borrachera de autocomplacencia y euforia. Aunque la economía española crece por encima de la media europea, los niveles de paro han bajado a los niveles de 1979 y las administraciones públicas arrojan ya superávit fiscal al final de su ejercicio, existen también señales que, paralelamente, incitan a la reflexión, haciendo aflorar graves problemas estructurales. Uno de los principales: la imagen exterior de España.
Nuestro país arrastra todavía hoy la perversidad de su marchamo. El Spain is different, más que suponer una verdadera imagen de marca para el país, resulta ser todo un lastre a la hora de normalizar nuestras relaciones económicas internacionales. El estereotipo de lo genuinamente español ha calado hondo, para nuestra desgracia, en el entendimiento de nuestros vecinos, lo que ha dificultado siempre el buen posicionamiento de nuestro mercado en el extranjero. Sin embargo, y a pesar de todo, algunos no entenderían positivamente la superación definitiva de tal arquetípico esquema. O por lo menos, eso es lo que podría inferirse de lo dispuesto por el diario económico español Cinco Días: “España vuelve a ser <
El problema de España con su proyección internacional queda bien reflejado en una pequeña relación de adjetivos: auténtica, amigable, divertida, tradicional y única. Estos son los atributos que escogen los ciudadanos europeos (y latinoamericanos) a la hora de calificar a nuestro país. Y la vez, las ideas de marca puntera, buen trato al cliente, óptima relación calidad precio, actitud servicial, alta calidad de sus productos y fiabilidad no aparecen significativamente representadas en el ideario europeo, y menos en el latinoamericano (aquí los porcentajes son ridículos). Estos son los datos principales que podemos rescatar de un estudio realizado por Young&Rubican y del que se hizo eco el diario El País hace unos meses en una serie de reportajes sobre la imagen de la “marca España”. Conviene detenerse un instante a observar las cifras. Hablan por sí solas.
Así pues, y a tenor de esto último, quién sabe si esos ciudadanos europeos, que en tan buena estima tienen a España, hasta el punto de considerarla el mejor lugar de Europa para trabajar, no buscarán en nuestro país la diversión y el amiguismo (nuestro “ambientillo”, al fin y al cabo) del que aquí poseemos en ingentes cantidades, más que una exitosa carrera laboral.









8 comentarios:
No se como seria la pregunta. Pero en principio no tiene nada malo que alguien quiera trabajar en un lugar donde el trabajo pueda compaginarse con una calidad de vida mejor.
Ahora si los que contestaban, contestaron pensando que iban a trabajar en una oficina, vestidos de torero con simpaticas bailarinas flamencas ¡apañados vamos!
hola simio:
estamos totalmente de acuerdo. como yo tampoco he conseguido saber cuál es la pregunta o el cuestionario, pues por eso caben todas las intrepretaciones y elucubraciones posibles, agarrándose, claro, a otros estudios.
en cualquier caso, no conviene que la gente pierda la cabeza con estas cosas, ¿no crees?
un afectuoso saludo
PD: si averiguas algo más del estudio, cuéntamelo por favor.
No jodamos. El salario mínimo interprofesional en España para 2006 era de 540.9 euros mensuales. En países como Irlanda o Estados Unidos donde las clases populares no son especialmente pudientes era de 1009 euros/mes y 1011 euros/mes respectivamente. La Francia y el Reino Unido que tanto nos envidian superan los 1100 euros/mes. Hablamos de salarios mínimos interprofesionales que prácticamente doblan al salario MEDIO español. En Europa no envidian nuestra economía (cobramos menos y pagamos lo mismo), envidian nuestro desmadre y descojono. En eso sí que ganamos a todos...
querido appetite_:
efectivamente, en desmadre y descojono somos los campeones. De ahí que yo también crea, como escribo en el post, que no vengan exactamente para hacer carrera... Y aunque, evidentemente, España ha mejorado sustancialmente su nivel de vida, todavía tenemos un sistema social atrasado respecto a las potencias europeas. Hoy mismo, la UE ha dejado bien claro en un informe que España invierte todavía muy poco en gasto social respecto a sus vecinos. Por no hablar, según he leído, que el sistema de pensiones será deficitario a partir de 2011.
¿De verdad quieren venir a trabajar a España? Sigo con mis dudas.
Por cierto, buen aporte de cifras por tu parte.
Un gran abrazo
Querido Aitor:
Ese lastre del que hablas no creo que sea sólo arquetípico o cargado de tópicos. Creo que es una pesadísima mochila real con profundas raíces históricas y coyunturales. Hemos sido, somos y me temo que seremos,siempre "diferentes" a los demás, no siemmpre con connotaciones positivas. Lamento comoprobar, por lo que leo, veo y escuccho, que seguimos siendo el "patio de recreo" de los demas, quienes son el auténtico motor de progreso de esa aspirante a potencia que llamamos Europa
L.B.
PD: Secundo la moción expresada por appetite_ Ciertamente los datos dan mmiedo y pena a partes iguales
amigo Brithuss:
coincido en tu comentario, sobre todo en aquello del "patio de recreo". Desde luego, van a hacer falta varias generaciones para que podamos soltar lastre de esta mochila que llevamos a la espalda... Y a ver si lo hacemos rápidamente, porque la lumbalgia se irá notando cada vez más.
Me viene a la cabeza aquel verso de Machado, referido a la España de la pandereta...Que tan desazón me causa y que tanto lastre nos hace cargar a los hispanos de un lado y otro del Atlántico.
Yendo al grano, creo que los que prefieren trabajar en España, lo hacen por: los días de sol, los puentes y el desmadre.
En cuanto a lo referente a la percepción calidad-precio, atención al cliente y otras minucias por el estilo; es mi modesto parecer que en España el cliente nunca tiene la razón.
hola themis:
por lo que veo, coincides plenamente con lo dispuesto en este foro por los compañeros anteriores. aunque tu opinión quizás conlleve cierto valor añadido, pues al ser foránea tendrás una perspectiva un tanto diferente a la nuestra.
en realidad, abundamos en lo mismo. España, aun mejorada económica y socialmente respecto a hace dos décadas, aún está lejos de los vagones delanteros. Hemos sobrevivido estos años gracias a la caridad europea, sin preocuparnos siquiera por lo más mínimo: la imagen que damos y la que tienen los demás de nosotros.
un saludo
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