Escribo estas líneas mientras el Presidente está todavía reunido en La Moncloa con los representantes de las 37 empresas más grandes del país. Y a pesar de que me he preocupado de ello, aún no he conseguido leer con claridad cuál es el objetivo del cónclave, más allá, obviamente, de los insulsos titulares de turno distribuidos por el nuevo y flamante aparato comunicativo del Ejecutivo.En resumidas cuentas, el Gobierno dice que va a pedir a los grandes empresarios que arrimen el hombro para que salgamos de la crisis cuanto antes. Aunque no ha trascendido ningún detalle de qué más les pedirá aparte de ese proclama, más inútil y publicitaria que política y económicamente eficaz. Porque más allá de los buenos propósitos, harían falta peticiones concretas. Yo propongo algunas al Presidente, por si acaso no anda sobrado de ideas.
Se podría decir que Rodríguez Zapatero está sentado en estos momentos ante todo el Ibex-35. Lo cual, es interesante, porque eso facilita mucho algunas cosas. Una de ellas, saber cuánto ganaron esas empresas el año pasado, cuando presumiblemente estaban sumidas en la más feroz e implacable de las crisis. Y como los datos son públicos, no es difícil dar con la cifra. Aquí se la dejo:
Las empresas del Ibex-35 ganaron en 2009 más de 42.000 millones de euros.
En 2008, 54.000 millones.
Si yo fuera el Presidente del Gobierno, y estuviera en esa reunión, no podría resistirme a hacer algunos comentarios. Quizá les dijese que con esos 96.000 millones de euros que han ganado en los dos últimos años, habría dinero suficiente para rescatar a Irlanda sin necesidad de que lo hicieran los contribuyentes europeos, y por supuesto españoles. O quizá les diría, en clave un poco más doméstica, que qué les parecería si cogiese sólo el 10% de esos beneficios para pagar los 9.700 millones de euros que puso España para el rescate de Grecia, y que salieron, por supuesto, de la hucha pública. O quizá les preguntase si les parece oportuno que el Gobierno haga un recorte en los sueldos de los funcionarios y congele las pensiones, todo ello por valor de 15.000 millones, y ellos solos han ganado los 96.000 citados.
Y todo esto, obviando que los resultados empresariales de este 2010 van a ser muy similares a los de 2009 y 2008. Con lo cual, la suma de beneficios a favor de las empresas sería todavía mayor.
No sé por qué, pero creo que Zapatero no hablará así a los empresarios, por muy obscenamente ricos que sean.
Y si sé, o al menos lo intuyo, que nuestros grandes “campeones nacionales” aprovecharán la reunión para aplaudir al Presidente, asegurando que las medidas adoptadas (que afectan directamente a los ciudadanos/consumidores, no a ellos) van “por el buen camino”, e incluso habrá alguno que pedirá alguna medida extra en la misma dirección.
Y al final nuestro Presidente dirá que la reunión ha sido productiva, dialogante, y que todos están por salir de la crisis. Aunque no sea de la manera más justa y equitativa. De hecho, y a pesar de las cifras, nuestro Presidente no es partidario de que el sector privado colabore en los rescates financieros a países en problemas, aunque tengan dinero para ello. Algo que sí ha propuesto más de una vez algún que otro líder europeo.
La reunión de Zapatero con el empresariado español no servirá para nada, porque nada les va a exigir. El Presidente es rehén de “los mercados”. Si anuncia que, a partir de ahora, exigirá a las empresas más dinero, y menos buenas palabras, entonces las Bolsas caerán, las empresas amenazarán con despidos, y las “grandes fortunas” amagarían con irse del país. Todo un desastre. Aunque nunca se ha comprobado que tales cosas ocurrieran tan drásticamente. Entre otras cosas, porque nuestras empresas están cómodamente instaladas en la atalaya de la fortuna en nuestro país. Dudo de que abandonaran la novena economía del mundo con tanta facilidad.
Pero, por si acaso, no se preocupen, amables lectores, que nuestro Presidente no les tocará un euro de su cuenta de resultados, gravando los beneficios, ni les insinuará nada que les resulte molesto. Les invitará a un agua y ya está.









2 comentarios:
Pero si esto que está pasando coa crise é unha película de ciencia ficción, estou totalmente de acordo contigo, penso que as medidas deberían ser drásticas e penso que se debería apoiar ó pobo, así pensamos moitos. Precimamos levantar a base do país se non queremos quedar ainda mais reducidos a titeres, e as medidas deben ser duras contra os ricos que tamen por eles chegou esta situación.
Moitas das grandes empresas que estan hoxe ahí, deberían ser publicas ou ter governo público no seu defecto. Pero aquí hasta que non quede para que mirar imos seguir apoiando todo este modo de vida económico que nos está destruindo. Esta ben.
Hola, Suso:
Veo que estamos en casi completa sintonía en este asunto.
El caso es que hoy, ojeando la prensa con atención, no he encotrado NINGUNA conclusión concreta y aprovechable tras la reunión de ayer. Nadie se salió ni un milímetro del esquema.
El titular de la crónica de El País es claro: "Confianza, confianza y confianza".
Sí, en que todo se arregle solo, y para que los fundamentos del sistema no se modifiquen. Y todos contentos.
Desgraciademente para nosotros, claro.
Gracias, como siempre, por tu amable visita.
Moitas apertas.
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