La ruina avanza sin remisión. Se agota el erario. Unos miran, pero callan. Aquellos no ven. Otros no quieren ver, pero al final, siempre se cuela algo entre las rendijas de los dedos.
Se desproporciona lo mundano. Se hace gigante, y amorfo, y obsceno, y aburrido… Y crece cual aliteración infinita, que se estira por renglones rayados con tinta indeleble.
Labor sin mácula. La estela del instigador, malograda. Demasiadas pisadas detrás. Caminantes movidos por la cinética del pan.
Legitimidad del superviviente. Pero pendiente de cobro. Con facturas sin vencimiento, que se acopian en un debe perenne e inmensurable, a prueba de remisos pagadores: el honor.
Se desproporciona lo mundano. Se hace gigante, y amorfo, y obsceno, y aburrido… Y crece cual aliteración infinita, que se estira por renglones rayados con tinta indeleble.
Labor sin mácula. La estela del instigador, malograda. Demasiadas pisadas detrás. Caminantes movidos por la cinética del pan.
Legitimidad del superviviente. Pero pendiente de cobro. Con facturas sin vencimiento, que se acopian en un debe perenne e inmensurable, a prueba de remisos pagadores: el honor.









4 comentarios:
Me cuesta saber lo que quieres decir, pero entiendo que te refieres a lo dificil que es ser un periodista propiamente hablando en nuestros dias, respetando el honor y la palabra.
Por cierto, la ultima frase no sería "a prueba de un remiso pagador: el honor" ??
Unha aperta!! y felicidades tambien por aqui!!
La cuestión es que ser periodista plenamente honrado y honorable es prácticamente imposible hoy en día. Hay un sistema que nos encapsula, que nos ata en corto, y que presunta y supuestamente no se puede/debe franquear.
Los periodistas que observamos esto como una realidad, y como un problema, a la vez, desgraciadamente, hacemos mucho seguidismo. Y tragamos con casi todo. Casi siempre, porque, hay una inercia, una "cinética" que te obliga a ello. Al fin y al cabo, necesitamos el sueldo. Eso es innegable. Y legítimo, supongo.
Pero esa postura, a la vez, tiene un gran coste moral. Una factura que tienes presente siempre, y que pagas irremediablemente en forma de desasosiego intelectual, o moral, o sentimental contigo mismo. Es una forma de mantener tu honrilla: ser consciente de que las cosas no deberían ser así.
Pero, al final, observo en mucha gente, te cansas de pagar facturas. Y decides hacer borrón y cuenta nueva, y en cierto modo, sólo deberte a ti mismo. De ahí que proliferen publicaciones pequeñas, desertoras de los medios tradicionales, con otro modelo, otras ideas. Sin facturas. O al menos, eso pretenden.
Yo admiro la gente que lo deja todo para montar lo suyo. Yo dudo de mi capacidad para ello.
De momento, yo soy de los morosos.
Gracias por leerme. Un abrazo.
Hola Aitor, Creo que la subsistencia en el periodismo, pasa por la sumisión al pagador.
En la prensa ocurre lo mismo que en la sociedad que vivimos, Esta dividida en dos, como ocurre con los españoles, y por si no tuvieramos bastante los politicos lo están acentuando.
Ten paciencia que, eres muy joven y
tienes mucho tiempo por delante para, como dices tu ,montar lo tuyo,ahora toca esperar e intentar subsistir, los tiempos que corren no son los mas idoneos para aventuras.
un saludo amigo.
Bienvenido a Ex Profeso, Helio.
Tomo nota de tu consejo. Quizá no sea época de mudanzas, ni de cambios radicales. Pero al menos, siempre me quedará protestar.
Un saludo.
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