Si un nostradamus cualquiera nos hubiera dicho hace unos meses que un volcán islandés de impronunciable nombre pondría en jaque a “la economía mundial”, quizá el relato no hubiera valido más que para un guión de Hollywood, o para un par de chistes de un monólogo de tres al cuarto. Cosas más raras y estúpidas y aparentemente improbables vemos o escuchamos muy a menudo, moldeadas con un par de gadgets o entre insulsos diálogos. Bodrios de bagaje equiparable a esos que programan las televisiones para las tardes de los sábados, y que deberían prohibirse de lo malos que son.Pero el caso es que, ahora que tenemos el fenómeno ocupando tantos minutos en los telediarios, al final no veo tan descabellado que alguien haga un par de guiones o se lance con unos chistes. Porque no me digan que no es materia de chirigota que una nube de humo paralice la sacrosanta economía del globo. O mejor aún, que lastre la incipiente recuperación de la crisis económica. Ahora, los usureros de medio mundo se frotan las manos clamando su gran y providencial coartada: somos inocentes, la culpa de la crisis es del Eyjafjallajokull ése, a quién se le ocurre ponerse ahora en erupción, quitando uno o dos puntos de PIB a medio planeta, sinvergüenza…
Para adornar este desternillante monólogo, las plañideras del desastre, las compañías aéreas, dicen que pierden una auténtica millonada por no poder volar. Bueno, en concreto, porque las autoridades aeroportuarias “no les dejan volar”, que si no, al pairo que les iba a traer la fumarola de marras. La seguridad es lo de menos, ¿qué pasa con la pasta? Son 175 millones al día, nada menos. Pero tranquilos, que para eso está la Comisión Europea, preparando ayudas para la Lufthansa, la British y demás. Hay que reparar el despropósito que ha provocado el energúmeno de Eyjafjallajokull (es que hasta el nombre es de chiste, oigan…). Ya pagaremos entre los de siempre esas facturas, reales o inventadas. Qué risas. Ahora bien, los ciudadanos anónimos que han tenido que pagarse de su bolsillo un homérico viaje para volver a casa porque su compañía de viajes ha mirado hacia otro lado (piensen cuántos casos conocen en su entorno…), a lo mejor no ven un céntimo, o tardan meses en recibirlo. Más risas. O una claque, si quieren.
La globalización se diluye entre nubarrones negros, y la gente tira otra vez de ferry y autobús. Hay casi tortas por un asiento de tercera en un tren de mala muerte. Qué comedia, señores.
Para mí, la perspectiva de que el amigo Eyjafjallajokull se tire ahumando los cielos durante un tiempo más resulta de lo más hilarante. Por mí, que el espectáculo no pare, por favor. No hay mejor circo que éste: ver cómo nuestra estúpida especie seguirá creyendo que tiene todo bajo control, Naturaleza incluida, hasta que de repente tres o cuatro se percatan de lo vendidos que están, maleta en mano, en un lugar cualquiera en un momento cualquiera, cuando sólo segundos antes se creían a pies juntillas eso de que el mundo es un pañuelo… y lo tenemos en el bolsillo.









3 comentarios:
Hola Aitor, como va todo?
Muy interesante tu prespectiva sobre el volcán y sus consecuencias... y el etc que todavía nos deparará.
Me ha gustado leerte de nuevo, hoy coincido en practicamente todo lo que dices, es más, me gustaría mucho que esto sirva para algo, por lo menos para saber que cuando parece que tenemos todo bajo control y que el mundo está comiendo de nuestras manos, debemos darnos cuenta de que hay cosas que no podemos, y no debemos, intentar manejar, y esto todo se debe extrapolar al modus vivendi en general, y no a un volcán.
Ya les gustaría a los que sufren tsunamis y devastadores huracanes e inundaciones les dijeran que lo más gordo que les iba a pasar era tener que soportar una nube de polvo que paralice su país o paises. Y eso que me molesta mucho lo que, de negativo, este hecho esta deparando a muchas personas que no tienen nada que ver con el desarrollo brutal (de bruto y feo) que estamos siguiendo en nuestro dias.
Ahora toca esperar a ver el etc de todo esto... por lo que me toca mañana veremos si Vero puede volar de Genova a Roma para ir a recoger a sus padres y si éstos pueden llegar sin problemas a esa ciudad que les espera. Con suerte podrán disfrutar de esa maravillosa ciudad con la mitad de turistas de lo habitual.
Apertas
Suso
Efectivamente, compañero. Lo peor se lo lleva la gente que con unos ahorrillos había decidido hacer un viajecillo de ocio, para conocer mundo, o el que curra fuera de casa y apenas tiene tiempo para otra cosa, y encima te hacen perderlo.
Las historias personales, sobre todo las de mi entorno, me dan pena. Claro que sí. Y si me llega a tocar a mí, seguramente el cabreo haría que no me hablara con un ser humano en una semana.
Pero qué duda cabe también que este tipo de fenómenos nos deja siempre alguna lección. Pero eso sí, solamente la aprenderemos si observamos el panorama con perspectiva. Y eso es lo que yo he intentado hacer, seguramente de manera mediocre y ramplona, pero hay que hacerlo así.
A veces, ponerle ironía/sarcasmo a las cosas, hace que afloren las moralejas de la vida...
Outra aperta.
si interesante de verdad!!
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