A veces creo que los políticos lo hacen a propósito. Lo de hacer imbecilidades para que hablemos de ellos, digo. Aunque sea mal. Y cuánto peor hablemos, más morbo debe de darle a alguno, aventuro. Porque si no, ya me dirán a qué viene el vídeo casero que se han montado cuatro amigos del Ministerio de la Presidencia, con la vicepresidenta de la Vega como actriz principal.
Pero la sandez tiene parangón, no crean. Ahora, con esto de las nuevas tecnologías aplicadas a la política, nuestros dirigentes no pierden un minuto para ponerse al servicio de un asesor cualquiera que, con su máster en marketing de no sé qué, les dice a sus asesorados que ahora lo moderno es hacerse un blog, meterse en Twitter o Facebook, o hacer una presentación de campaña de “puro cambio”. Todo muy “yanqui”.
Pero no saben hacerlo, y es entonces cuando el intento acaba en gansada. Y el caso, he ahí el quid, es que la dan por buena. El “corto” de de la Vega acumula despropósito tras despropósito. En primer lugar, la justificación: la finalidad del vídeo es "mostrar a todos los internautas lo que hace y cómo funciona el Ministerio”. Torpe comienzo, sobre todo teniendo en cuenta que llevan seis años en el gobierno. A buenas horas, mangas verdes.
Pero la cosa no se arregla ni de lejos cuando, pretendiendo ser cercanos al ciudadano, los protagonistas son incapaces de hablarle con un mínimo de naturalidad. Otra vez, también en los vídeos caseros, los políticos vuelven a tener el discurso aprendido. Pero mal aprendido. A alguno, se le nota que lo lee. Qué ruindad. Ni capaces son de explicar lo que hacen por sí mismos. Y de la realización, de la estética de cada plano, mejor ni hablemos.
Pero además es que, para colmo, el vídeo no es políticamente correcto, aunque pretenda ser todo lo contrario. Al comienzo, vemos un despacho. Presuntamente, pensemos, el de la número dos del gobierno. Y el caso es que, amigos, no he podido dejar de pensar en las miles de familias que estarán viviendo en lugares bastante menos amplios y lujosos que la humilde cédula laboral de la señora de la Vega. La verdad, no debería sorprenderme, porque ya conozco muchos despachos de altos cargos. Pero me sigue llamando la atención. Me he prometido que algún día, al entrar, espetaré al entrevistado, con sonrisa socarrona: “Oiga, bonito despacho. Es más grande que mi casa, qué gracia, je, je, je”. Y de su reacción, haré un artículo para ustedes.
Supongo que la idea del show surgió de Félix Monteira, recién estrenado Secretario de Estado de Comunicación. Sorprende que un periodista, hasta hace nada director de un diario nacional, dé el visto bueno a semejante potingue. Pero por justificar el nombramiento, ejemplo estupendo de “dedocracia”, valdrá lo que sea, imagino.
De verdad, me cuesta asimilar el despropósito. La filmación, seguramente encargada a una productora amiga, habrá costado unos cuantos miles de euros. Para que, encima, sea una oda al aburrimiento. Dudo mucho de que algún internauta lo haya visto entero y se haya enterado de algo. Hubiera sido más barato y eficaz poner un par de párrafos en la página web.
Pero entonces ya no hablaríamos de ellos, aunque fuera mal…









2 comentarios:
Ains, nuestros políticos. ¿Alguien cree que estas cosas tienen efecto electoral?
No, no lo tiene...
Sólo para cuatro "mataos", como un servidor...
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