martes, diciembre 22, 2009

EX PROFESO, DECLARADO 'BLOGDELDIA'

A este humilde blog le ha tocado hoy su particular lotería. Ha sido destacado por la bitácora Blogdeldia, que selecciona "a los mejores blogs de la blogosfera”.

Aunque aún me queda mucho trabajo para que este pequeño rincón cibernético sea digno de semejante etiqueta, agradezco a los editores de Blogdeldia que se hayan fijado en Ex Profeso. Ayudará a darlo a conocer.

Estamos a las puertas de la entrada número 100. Intentaré escribir algo especial.

Muchas gracias a todos por seguir ahí.

miércoles, diciembre 09, 2009

EL "CLIMAGATE": URDIENDO LA TRAMA NEGACIONISTA

Hasta hace sólo cinco minutos he estado valorando si hablar de este asunto merecía la pena o no. Y no crean, llevo varios días barruntando la idea, no les hablo de una breve y frugal cavilación. Mi cabeza comenzó a carburar sobre todo desde que, en un kiosko dutyfree del aeropuerto Barajas, me encontré de bruces con una revista de gran tirada (filial española de una publicación internacional) que, con una vistosísima portada, anunciaba toda una proeza: el cambio climático es mentira. La conspiración, al descubierto. No quise ojear mucho más. Pronto vi el tono y el fondo de la cuestión.

El más que presunto escándalo del “Climagate” ha tomado forma donde hoy en día se abonan toda clase de conspiraciones mundiales: en Internet. Y de ahí, y eso es lo preocupante de verdad, ha saltado a diversos foros, incluyendo los medios de comunicación de masas “tradicionales”. Y en la calle flotan algunas dudas sobre el cambio climático justo cuando menos falta hacen esas vacilaciones.

Los negacionistas son los clarísimos instigadores del "Climagate". Aunque, ciertam
ente, no debe sorprendernos que hayan salido ahora a la palestra con especial prominencia. Al fin y al cabo, qué mejor momento que éste para poner palos en las ruedas, justo al comenzar la Cumbre de Copenhague. En algún momento iban a llamar la atención.

Estos negacionistas extienden la idea de que no hay tal cambio climático, y que si lo hay, este se produce de manera natural, c
omo “otros que ha habido antes”, y que la acción humana no tiene nada que ver. Eso sí, evidencias para avalar tal tesis no se han aportado nunca. En todo caso, sólo un puñado de planteamientos pseudocientíficos no demostrables y defendidos minoritariamente.

Pero el titular es llamativo igualmente. Y confunde a la opinión pública. Detrás del negacionismo, encontramos casi siempre ideas ultraconservadoras, de inspiración neocon, y que poco o nada tienen que ver con la ciencia. Los negacionistas están al servicio de un status quo que defiende un modelo de vida mundial encastrado en la injusticia y la sobreexplotación. Tanto de seres humanos como de recursos naturales.

El negacionismo se está aprovechando de la desidia e inacción de la presente generación. Sus defensores hurgan en la idea de que no merece la pena cambiar nuestro acomodado estilo de vida. No hay que renunciar a nada, ni lastrar nuestro “progreso” y “crecimiento”. Porque, al final, esto no depende de nosotros. Es la Naturaleza la que ha decidido que ahora toca calentar el planeta, y ante ese providencial designio nada debemos hacer. Y estas proclamas, a oídos de nuestra escapista sociedad, suenan a música celestial

Pero la idea
es falsa, falaz. Desde luego, porque hay centenares y centenares de estudios desde hace varias décadas, empíricos y ajustados al modelo científico, que certifican que el cambio climático se está produciendo. Son miles de investigadores, de todas las ramas, nacionalidades e ideologías, los que han llegado a conclusiones idénticas. Es entonces inmensamente necio y pueril llegar a considerar que detrás de tal planetario consenso hay una gran conspiración. Porque, ¿qué mejor estrategia que la demagogia de la cábala cuando hay que deslegitimar un consenso?

Evidentemente, es innegable que hay matices entre los diversos estudios. Y como bien recuerdan los mejores científicos, el matiz y la duda son los motores de la ciencia (vaya, como en el periodismo… supuestamente). Pero esos matices no son, ni mucho menos, incoherentes entre sí. Ni empañan la conclusión final: el cambio climático existe, es verdad.

Lo que no es verdad es que no exista consenso científico en el asunto capital: que la mano del hombre está detrás del fenómeno. Hace tiempo que se reconoce al ser humano como uno de los culpables. Otra cosa es alcanzar un acuerdo en la cifra que tase nuestra parte de responsabilidad (si es que eso tiene sentido): ¿el cambio climático es al 100% causado por el hombre? ¿O quizá un 80% o un 60%? Y menos, ¿es posible? Esta es la presente discusión, y no otra.

Porque está inapelablemente demostrado (y comprobado por nuestros propios ojos), que el clima mundial está transformándose. Se nota en pequeñas cosas, no hace falta ser experto. Y sobre todo, se ha notado su espectacular aceleración. En 30 años, algunas partes del mundo se han transformado por completo. El cambio climático se produce a un ritmo que no se corresponde con un proceso de causas exclusivamente naturales. Nosotros hemos acelerado el ritmo del calentamiento global con nuestros residuos.

Y aún en el casi imposible escenario de que finalmente se estipule que el ser humano no tiene tanta responsabilidad como se intuía, las ideas negacionistas siguen siendo estúpidas. ¿Acaso por el mero hecho de no ser nosotros los responsables directos del cambio climático debemos obviar lo que ocurre? ¿Seguimos sobreexplontando la Tierra, quizá con más “razón” que nunca? ¿Es esa la coartada? Es absurdo y egoísta. Porque, sea como fuere, si el cambio climático se nos echa encima, tengamos mucha o poca culpa, las consecuencias que sufriremos serán exactamente las mismas. La pasividad propuesta por el negacionismo no nos vale. Aunque sea sólo por mero instinto de supervivencia.

Es probable que cada día haya más negacionistas. El perverso sistema de vida que nos hemos dado tiene sus propios mecanismos de supervivencia y las resistencias están aflorando. Y va a resultar más complicado de lo aparente rebatir el discurso del negacionismo. Hemos comprobado otras muchas veces que, a pesar de los datos y de los argumentos que pueda aportar la razón, siempre es difícil aplacar a la demagogia. Y a veces, ni se consigue. Sobre todo cuando la masa escéptica es la mayoritaria… y termina por alinearse con la postura fácil.

martes, diciembre 01, 2009

CATHERINE ASHTON Y LA PRENSA MACHISTA

Revolución en la UE. Seguramente más cosmética que de fondo, pero con cambios de cierto relieve mediático, al fin y al cabo.

Dos nuevas caras: Van Rompuy y Catherine Ashton. Él será el primer presidente del Consejo Europeo de largo mandato. Ella toma el relevo de Javier Solana y liderará la Política Exterior y de Seguridad Común de los 27, además de ser la nueva Vicepresidenta de la Comisión Europea.

Ambos, dice casi toda la prensa europea, son dos “actores secundarios”, “gente de segunda fila”. Son, según más de un sesudo analista, los típicos “políticos grises” y con “falta de experiencia” para desempeñar sus nuevas labores. Y ya se sabe: palabra de experto, cátedra indiscutible.

De estas veladas y diplomáticas descalificaciones no ha podido escapar ninguno de los dos nuevos jerarcas de la Unión. En este campo, es verdad, no ha habido distinciones. Pero sí las ha habido, en cambio, en otro aspecto. Y aquí los deslustres no han sido precisamente velados ni diplomáticos, como los anteriores. Y se han dirigido en exclusiva hacia Catherine Ashton. O sea, a ella. Es decir, hacia la mujer. En esencia: el machismo irredento vuelve a aflorar. Y con fuerza inusitada. Y encima, para nuestra propia vergüenza, asoma la cabeza en la prensa española.

La lectura de un artículo publicado en portada (ahí estuvo casi un día entero) por elmundo.es, pocas horas después del nombramiento de Ashton, y titulado “La ministra fea”, firmado por María Ramírez, provoca, como mínimo, terribles sonrojos. La “crónica” es un auténtico desgarro mental.

En ella leemos lo que sigue:

Después de todo, eso que llamamos carisma tiene que ver con la personalidad, pero también con un aspecto agradable, suave o peculiar.(...)


Barack Obama, Tony Blair, Felipe González, José Sócrates o John Kennedy probablemente no hubieran alcanzado el liderazgo sin algún gancho exterior, y eso explica el atento cuidado a su imagen (...)


Son, la cara de Europa, si su función es representarla, algo tendrá que ver el aspecto. La ausencia de belleza exterior no es excluyente para llegar a la cumbre, pero sí requiere unas cuantas dosis más de belleza o fuerza interior que la compense.(...)


Pero, probablemente, ya se habría encontrado un brillo en la mirada o un gesto agradable en la baronesa si lo realmente feo no fuera su currículo (...)


Es una broma!,repetían indignados los periodistas británicos, que de pronto ayer deseaban que Javier Solana se quedara en el puesto. Es cierto que el ex ministro español hubiera necesitado una buena hidratante hace unos años y un asesor de estilismo, pero para qué negar, que sus sonrisas y su sabiduría se echarán de menos. (...)

La rebosante brillantez de tales sentencias no merece mucho más allá comentario por nuestra parte. Estamos seguros de que ellas mismas se auto descalifican. Pero, recordaremos, eso sí, porque no es un detalle menor, que quien firma semejante barbarie es una mujer. Y el peor machismo, el más peligroso y dañino, es el ejercido por las propias mujeres.

La sombra machista continúa ensombreciendo los méritos de las mujeres políticas. Recordarán los lectores de Ex Profeso otras historias similares. En su día, contamos lo que aguantó Ségolène Royal al convertirse en la nueva líder del Partido Socialista francés. Y nos hicimos eco de algún desagradable capítulo en la carrera política de Angela Merkel. Pero cuántas cosas más suceden a diario y no se cuentan…

Pero, por repartir críticas, bien podemos decir que el movimiento feminista radical tampoco está haciendo ningún favor a los que, más sosegada y pragmáticamente, promueven los avances de las mujeres. Incluso parece que ese “hembrismo” contamina los discursos de quienes, en principio, deben huir de radicalismos inútiles. A las pocas horas de conocerse el nombramiento de Ashton, escuchamos al Presidente de nuestro Gobierno decir que “habría sido injusto no elegir a una mujer”.

La afirmación supura ignorancia. Lo verdaderamente injusto (y un terrible paso atrás) hubiera sido escoger para el puesto a una mujer por el mero hecho de serlo. Eso ni siquiera es discriminación positiva, es implantar un sistema de cuotas que pisotea el concepto de meritocracia. Es algo que va en contra del interés general, y por tanto, también en contra de las mujeres. Aunque, en realidad, tampoco sorprende que sea Rodríguez Zapatero el que acuñe tales sentencias. Al fin y al cabo, él ha sido el primer Presidente de nuestra democracia en hacer equipos paritarios a golpe de imposición.

Al final, episodios como el de “Lady” Ashton (por cierto, el tratamiento de Lady también es machista) sólo sirven para atestiguar lo peor: que la prensa aún es muy carca y que la política sigue sufriendo ceguera. Vaya cuadro… a estas alturas.