martes, septiembre 22, 2009

“ZP”: NUEVO FARAÓN DEL PSOE



Tras leer los highlights que se han publicado en los medios sobre el comité federal de los socialistas, seguramente a más de uno le habrá quedado un incómodo poso de duda tras una primera lectura, de esas que se hacen a bote pronto, con promesa de un posterior estudio más pormenorizado de la cuestión. Tal duda es: no puede ser, es imposible que no haya ni rastro de crítica o de autocrítica. Será que tal o cual periódico sólo destaca lo que se ajusta a su conveniencia, sin dar una visión de conjunto.

Así que muchos, con ánimo de encontrar información más completa y rigurosa, nos sumergimos en el marasmo mediático. En vano. Al final es verdad. Mucha autocomplacencia, mucha unidad, mucho regodeo, pero nada de autocrítica. Y todos, aparentemente, contentos con el “cierre de filas”.

Esa euforia socialista, sincera o simulada, tanto da, hace un daño incalculable a nuestra democracia. Y muy en particular a la izquierda española (motor indiscutible de la anterior). El panorama que deben de haber dibujado los socialistas en su mente no se corresponde en absoluto ni con la realidad ni con las necesidades a corto plazo de nuestro país. El partido socialista ha apostado por vivir de unas rentas que ya no existen: Zapatero (“ZP”), como producto de marketing, ya no vende nada. Su talante, sonrisas y gracioso movimiento de cejas ya no sirven para campear temporales. Tampoco vale ya la estrategia de amedrentar al electorado con la idea de que con el Partido Popular en La Moncloa retrocederíamos en el tiempo 30 ó 40 años (aunque así fuera…). La porción más progresista de nuestro país exige algo más, y está dispuesta a retirarle el voto al partido socialista si no hay un cambio de discurso más que elocuente. Y sobre todo, con buenos fundamentos ideológicos y con proyectos concretos. Las naderías ya no alimentan a nadie. Y el PSOE debe de intuirlo, por lo que resulta todavía más temerario hacer oídos sordos a ese palpitar.

Tras este comité federal, observamos con espanto una realidad perversa: el PSOE es “ZP”, y “ZP” es el PSOE. Nunca antes, dicen los que de verdad conocen lo que se mueve en el patio político, el partido socialista había estado tan supeditado al poder de un secretario general. Nunca. Hace diez o quince años, si repasamos las hemerotecas, más de un articulista denominaba a Felipe González como “el faraón” por, según se argumentaba, el poder personalísimo que ejercía sobre el partido y sobre el Gobierno (aunque esto resulta una exageración, como el tiempo se encargó de demostrar… Y los guerristas también). Pues hoy, el PSOE tiene “nuevo faraón”. Y este parece que sí que ejerce de verdad… Y con el beneplácito de todo el partido. O al menos, de sus primeros espadas. Dato: 31 discursos se escucharon este fin de semana en el comité. Más que nunca, dicen. Pero ninguno se desvió ni un milímetro del argumentario oficial.

Se quejaban los socialistas de los congresos “a la búlgara” organizados por el PP. Hace poco más de un año, Rajoy salió reelegido presidente del partido con un apoyo cercano al 90%. Lo peor, se decía, es que nadie concurrió a la carrera por el liderato del partido, salvo el propio Rajoy. Y eso que las desavenencias internas populares han sido públicas y notorias durante los últimos años. Todo buen demócrata dudó entonces de la idoneidad de la situación en la que fue reelegido Rajoy. Porque la ausencia de crítica, o las lealtades irrazonadas (o directamente impostadas), son los peores enemigos de una democracia sana. Comprenderán ahora los socialistas, sobre todo “ZP”, que las críticas ahora cambien de dirección y se centren en su vergonzante espectáculo de este fin de semana.

“ZP” no sale reforzado, no nos engañemos. Los apoyos recibidos son sólo un obsceno brindis al sol. Porque el apoyo que vale, el de la calle, se va difuminando, quieran verlo o no. Suerte tendrá “ZP” si no se le solivianta el corral con una huelga general, o algo similar… Ni siquiera la prensa que le ha sido más afín durante los últimos cinco años va ahorrarse críticas, que interesadas o no, vengativas o no, harán daño igualmente y minarán la imagen de “ZP” y del Gobierno.

Así, negro panorama se le avecina al PSOE, y por extensión, a nuestra democracia. El partido que lleva el timón obvia los murmullos malsonantes e, inconcebiblemente, sólo oye cantos de sirena. Y justo ahora, es esa una actitud necia que puede salirnos muy cara.

martes, septiembre 01, 2009

ENTREVISTA CON JOSÉ JAVIER ESPARZA

Ex Profeso entrevista en exclusiva al crítico de televisión José Javier Esparza. Reflexionaremos con nuestro invitado sobre el futuro de la TDT, la medición de audiencias, la televisión pública y, por supuesto, sobre el periodismo. Porque Esparza es periodista, y ha escrito varios libros de cariz filosófico y social. Admirado por unos, endiosado por otros, Esparza (como casi todos aquél que se atreve a hacer crítica pública en España) habla así con nuestro amigo César Brito:

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En relación a la cantidad de minutos que consumimos diariamente de televisión, ¿está el público y el sector profesional lo suficientemente preocupado por el modelo televisivo actual y por sus contenidos?

Estamos demasiado acostumbrados a que la televisión sea algo que está ahí y que nos entretiene, a no hacernos preguntas sobre por qué nos enseña lo que nos enseña y no otras cosas, ni tampoco preguntas sobre quién es el que decide qué es lo que nos enseña. Hay en torno a la tele, en general, cierta opacidad, curiosamente siendo, como es, una pantalla siempre abierta, un cristal trasparente. La realidad es que lo que pasa detrás de la pantalla permanece en la sombra. Es una sombra buscadapor los canales y demasiado respetada por el resto de los medios de comunicación.


¿No somos suficientemente insidiosos, en ese sentido?

No nos pasaría nada si le exigiésemos a las cadenas de televisión la misma transparencia que se le exige a las empresas y, no digo nada en el caso de los poderes públicos. Sería lo lógico y, sin embargo, no pasa. En círculos profesionales y, también entre el gran público, se habla cada vez más de la TDT


¿Cómo valora el futuro a medio plazo de este nuevo marco?

Va a servir para, sobre todo, dar más canales a lo que ya se está haciendo, con lo que es difícil pensar que habrá cambios significativos en cuanto a los contenidos de la TDT. Uno de estos días se aprobará la TDT de pago, que es una concesión dada a los canales para seguir ganando dinero en un contexto de mayor competencia y apertura. La TDT debería servir para que cada espectador pudiera construir una televisión a la carta y para multiplicar la oferta, como ha ocurrido en otros paísesdonde hay televisión de pago o por cable. No sé si en España las empresas van a estar en condiciones de asumir ese reto.


Si finalmente cuaja el proyecto de la TDT de pago ¿se disgregarán los contenidos rentables, como los deportes u otros de más calidad del resto de oferta gratuita?

Hay leyes que dictaminan una determinada cantidad de retransmisiones deportivas, por ejemplo, que son de exhibición pública obligatoria o de interés general. Creo que la TDT de pago se encamina, fundamentalmente a proveer de un sistema de recuperación de inversión a las empresas que se han gastado muchísimo dinero en adquisición de derechos, ya sea Fórmula 1, fútbol o lo que fuere.


¿Cuáles son los retos de la televisión pública, en su modelo de gestión y financiación, presupuesto, contenidos, etc.?

De momento, una de sus vías de financiación será un porcentaje de aportación por parte de las cadenas privadas. El reto de la televisión pública estatal es, continuar haciendo lo que está haciendo con una cantidad de medios inferior a la actual; que no se termine convirtiendo en una losa para el presupuesto del Estado y para el bolsillo de los ciudadanos. Habrá que ver si son capaces de hacerlo. Para otras televisiones públicas, como son las autonómicas, hay un reto mucho más urgenteque es el de tratar de cerrar el agujero financiero en el que están sumidas todas ellas, antes de que sea demasiado tarde, y nos encontremos con un problema como el de RTVE, pero multiplicado. Aquí es donde la decisión política debe ser prioritaria y no parece que sea así, por desgracia.


¿Cuál es el peso específico de la crítica de televisión para establecer un marco de referencia en el que desarrollar la televisión que viene?

En la medida en que esos marcos de referencia dependen de las decisiones políticas y empresariales de gran nivel sobre la televisión, la capacidad de la crítica en ese sentido es nula. Jamás se ha tenido en cuenta y, seguramente, tampoco tendría por qué. Sin embargo, sí creo que la crítica tiene que cumplir – y eso sigue vigente – un papel muy importante en cuanto hacer de mediador entre la oferta televisiva que circula y el espectador y sus gustos, tanto comentando a posteriori los programas emitidos como recomendado o desaconsejando a priori los programas que se van a emitir. Creo que en ese sentido cumple una función tan importante como la crítica de cine, teatral o de otro tipo de espectáculo.


Los profesionales del periodismo ¿están perdiendo el control sobre las riendas de su trabajo?

La trayectoria de los últimos diez años, en buena medida por culpa de la televisión, ha sido la de una precarización galopante de la profesión. Quiero recordar que hace quince o veinte años el periodismo, aún siendo una profesión más menesterosa que otras, como la abogacía o la medicina, no dejaba de ser una profesión. Sin embargo, ahora estamos en una situación prácticamente de lumpemploretariado del periodismo, que tiene que ver con la primacía de criterios esencialmente comerciales en las empresas de comunicación y, muy especialmente en la televisión, donde el fenómeno ha sido mucho más acentuado que en la prensa o en la radio.


¿Es posible un movimiento renovador desde dentro?

Ojalá. De momento, lo que se va a puntando es un poco preocupante: quienes han enarbolado la bandera de la recuperación de la dignidad profesional han sido partidos políticos, cuyo amor por la libertad de expresión es más bien dudoso. En ese sentido hay razones para echarse a temblar. Yo creo que es absolutamente fundamental que los profesionales hagan un esfuerzo de sano corporativismo, para entendernos. Las profesiones que tienen una vinculación directa con la vidapública, como es el caso del periodismo, son absolutamente imprescindibles para que exista una vida pública sana. Y creo que no habrá una opinión pública libre, plural y bien informada si no hay una profesión periodística en condiciones de autonomía suficientes como para garantizar esa pluralidad y libertad. Si no somos capaces, los profesionales de garantizarlo, nadie más lo va a hacer por nosotros, porque todo el mundo está interesado en que la profesión periodística se convierta en la voz de sus respectivos amos. Si no somos capaces de hacerlo como profesionales, directamente lo más apropiado sería cerrar la tienda. Y sería una auténtica lástima volver alperiodismo “pistolero” de principios de los años 20.


Para afrontar con garantías el futuro global, ¿debe modificarse el sistema de medición de audiencias y el criterio de éxito de las producciones?

Esa pregunta es la madre del cordero en el mundo de la televisión. Una de las cosas que ha traído el aumento de la oferta en España es que las cadenas han perdido la pasión por el 20% (de share), ahora tienen obsesión por el 15% pero, en todo caso, todas ellas se han dado cuenta, creo yo, de que es perfectamente posible mantener productos rentables sin necesidad de obtener cuotas de pantalla estratosféricas, sino que basta con mantenerlas estables. Pienso en series como “Anatomía de Grey”, por ejemplo, con un público menor pero muy fidelizado. El baremo debería ser el deidentificación de productos con determinados segmentos de público y, estos últimos, con determinados intereses comerciales. Esa debería ser la línea y las empresas deberían darse cuenta de la potencial rentabilidad.

(© Foto original: cortesía de Nacho Calonge)