domingo, abril 19, 2009

DOS VERDADES INDISCUTIBLES SOBRE EL PERIODISMO

Mientras escribo estas líneas, estoy en la redacción esta mañana de Domingo, en la que en el minutado del TD-1 (15.00h) no aparece nada más que tres informaciones de ámbito internacional. Y poco más hay previsto.
Podría disponer aquí una lista de temas internacionales que merecería la pena contar hoy a la gente... Pero supongo que no ganaría nada. Como mucho, a lo mejor, cabrearme un poco más.
El caso es que tengo todo el tiempo del mundo para el periódico con calma, como cualquier otro domingo en mi casa... Y leo el artículo del siempre certero e inspirador Timothy Garton Ash, en el suplemento "Domingo", de El País. Y, oh casualidad, parece que hoy me ha leído el pensamiento:

"(...) la prensa comercial en Occidente, que está atravesando
una de esas "tempestades de destrucción creativa".
(...) los medios dominantes en Occidente tienden a aferrarse
a unas cuantas noticias
que les resultan familiares e interesantes.
(...) Quienes editan y seleccionan las noticias se limitan a
seguir las normas de su negocio, que se rige por el mercado. Lo morboso vende. Un periódico que critica es un periódico que vende. Las buenas noticias no interesan.
(...) la tendencia es (...) menos noticias internacionales en
los periódicos y los canales de televisión nacionales, que son los que lee y ve la mayoría de la gente. También aquí el motivo es sobre todo económico. Hacer información internacional es caro. A medida que caen los ingresos por publicidad, las delegaciones en el extranjero van cerrando.
(...) En el mundo interconectado de hoy (...) es preciso
conocer las realidades sociales y las historias humanas individuales que
constituyen la esencia de una corresponsalía en el extranjero. Si recibimos ese bien público en menor cantidad precisamente ahora que lo necesitamos más, los resultados no serán sólo deprimentes. Podrían ser claramente peligrosos.
(...) Lo que corre peligro es el contacto diario, general y casual con las noticias del mundo que se produce cuando uno hojea el periódico mientras desayuna.
(...) No sirve de nada lamentarse por las glorias pasadas de una edad de oro -probablemente mítica- de los corresponsales en el extranjero. Se trata de descubrir cómo explotar hoy las tremendas posibilidades de los nuevos medios para que más gente pueda entrar en contacto más tiempo con noticias internacionales fiables e interesantes. De ello dependerá algo más que el futuro del periodismo".
Para enmarcar, no diré más.
Y continuando con mi pausada lectura matutina, topo también con el descorazonador artículo de la Defensora del Lector de El País. Sus dos últimos párrafos, creo, complementan perfectamente lo dispuesto en las líneas de Ash. Aquí las dejo:

"(...) la cultura de la gratuidad se extiende de la mano de Internet, lo que puede acabar afectando también a la calidad. ¿De verdad puede alguien creer que una información fiable, independiente y veraz no tiene coste?
El periodismo de calidad es cada vez más caro, porque exige escribir desde el lugar de los hechos, investigar y no conformarse con las versiones de parte; exige más tiempo, más recursos y mayor cualificación profesional. Si el lector no paga por la información, ¿quién lo hará?, ¿a cambio de qué?
Un modelo de información totalmente gratuita por Internet supondría un cambio de modelo. El periodismo pasaría a depender totalmente de los anunciantes. El actual equilibrio se invertiría. Si la publicidad se
convierte en el principal o el único sostén de la información, los medios pueden perder su independencia (...).
Amigos, estamos viendo cómo el periodismo agoniza, aparentemente, sin remedio.Pero lo peor no es eso.
Lo peor es que no estamos moviendo un solo dedo para evitarlo. Somos testigos, sino cómplices, de un asesinato silencioso.

miércoles, abril 01, 2009

SORPRESA, SORPRESA...

La caída de la cúpula y la intervención pública de la Caja de Castilla la Mancha (CCM) deja un rastro de sorpresa e incredulidad en buena parte de la opinión pública.

No se esperaba que un episodio así llegara a constatarse, porque durante los últimos meses Gobierno, oposición y diversos expertos internacionales sólo han tenido, en general, buenas palabras hacia nuestro sistema financiero. Cúantas y cuántas veces hemos escuchado al profesor Solbes hablar de que nuestro ecosistema bancario gozaba de fortaleza y salud incomparables. Algo que Zapataro también ha repetido incansablemente, sobre todo en foros internacionales (recuerden aquel discurso en la ONU hace unos meses). Y cuántas y cuántas veces los principales banqueros de nuestros país han avalado estos planteamientos...

Pero hete aquí que alguna que otra entidad no iba tan bien como decían, impostadamente, sus números oficiales. Y el descalabro se produce, prácticamente, de un día para otro... Ante tal panorama, existen dos opciones: o nuestras instituciones de control (incluyendo al Gobierno y al Banco de España) no conocen en absoluto la verdadera realidad económica de nuestros bancos y cajas, o bien, que casi es peor, conocen sus puntos oscuros pero prefieren callarlos. Suponemos que, quizá, en un piadoso ejercicio de evitarle perder el sueño a los humildes ahorradores. Pero esta última alternativa se antoja ciertamente lúgubre: ¿no se engaña así a los ciudadanos?

El caso de CCM, dicen muchos, se veía venir. Pero nadie lo anunció, siquiera subrepticiamente, en público. Aunque Zapatero y Solbes han reconocido que sabían desde hace tiempo que CCM podría albergar "un riesgo de tener un problema en un plazo determinado". Como siempre que habla de economía, nuestro Presidente da una lección de rigor y concreción. Pero, obviando este detalle, aún así, si algo se intuía: ¿es la mejor opción tapar el problema? Y si además, tal y como se ha aclarado repetidamente estos días, CCM es perfectamente segura y que la intervención sólo tiene "una importancia relativa", ¿por qué no adelantarse a la repentina intervención pública y explicar, precisamente, que no hay motivo de preocupación? Nuestro Gobierno e instituciones, como otras muchas veces, actúan y luego explican (recuerden el caso Kosovo). Parecen no comprender las ventajas de implementar, al menos de vez en cuando, el modelo contrario de proceder.

La suspensión de pagos (o concurso de acreedores, como ahora dicen) de Martinsa-Fadesa también "apareció" abruptamente. Cabe preguntarse si "sorpresas" como ésta o la de CCM se repetirán en los próximos meses. El Gobierno tiene preparado desde hace tiempo un fondo de miles millones para comprar los activos tóxicos de nuestros bancos, si los hubiera. ¿Habrá que tirar de este fondo? ¿Habrá que aumentarlo?

De momento, parece que no. Y no conviene extender la idea de que nuestro sistema financiero tiene vías de agua, por pequeñas que sean. Generar confianza, como dice Zapatero recurrentemente, es fundamental para salir del bache. Pero estas "sorpresas" con las que los españoles se desayunan de cuando en vez restan mucha credibilidad al discurso oficial. Tengamos fe en que todo irá bien, sí. Pero el Banco de España ya ha dicho que no se descartan más intervenciones... O sea, que sí que hace falta "sanear"... Habrá que estar bien atentos... A ver si la próxima no nos pilla de "sorpresa"...