miércoles, diciembre 09, 2009

EL "CLIMAGATE": URDIENDO LA TRAMA NEGACIONISTA

Hasta hace sólo cinco minutos he estado valorando si hablar de este asunto merecía la pena o no. Y no crean, llevo varios días barruntando la idea, no les hablo de una breve y frugal cavilación. Mi cabeza comenzó a carburar sobre todo desde que, en un kiosko dutyfree del aeropuerto Barajas, me encontré de bruces con una revista de gran tirada (filial española de una publicación internacional) que, con una vistosísima portada, anunciaba toda una proeza: el cambio climático es mentira. La conspiración, al descubierto. No quise ojear mucho más. Pronto vi el tono y el fondo de la cuestión.

El más que presunto escándalo del “Climagate” ha tomado forma donde hoy en día se abonan toda clase de conspiraciones mundiales: en Internet. Y de ahí, y eso es lo preocupante de verdad, ha saltado a diversos foros, incluyendo los medios de comunicación de masas “tradicionales”. Y en la calle flotan algunas dudas sobre el cambio climático justo cuando menos falta hacen esas vacilaciones.

Los negacionistas son los clarísimos instigadores del "Climagate". Aunque, ciertam
ente, no debe sorprendernos que hayan salido ahora a la palestra con especial prominencia. Al fin y al cabo, qué mejor momento que éste para poner palos en las ruedas, justo al comenzar la Cumbre de Copenhague. En algún momento iban a llamar la atención.

Estos negacionistas extienden la idea de que no hay tal cambio climático, y que si lo hay, este se produce de manera natural, c
omo “otros que ha habido antes”, y que la acción humana no tiene nada que ver. Eso sí, evidencias para avalar tal tesis no se han aportado nunca. En todo caso, sólo un puñado de planteamientos pseudocientíficos no demostrables y defendidos minoritariamente.

Pero el titular es llamativo igualmente. Y confunde a la opinión pública. Detrás del negacionismo, encontramos casi siempre ideas ultraconservadoras, de inspiración neocon, y que poco o nada tienen que ver con la ciencia. Los negacionistas están al servicio de un status quo que defiende un modelo de vida mundial encastrado en la injusticia y la sobreexplotación. Tanto de seres humanos como de recursos naturales.

El negacionismo se está aprovechando de la desidia e inacción de la presente generación. Sus defensores hurgan en la idea de que no merece la pena cambiar nuestro acomodado estilo de vida. No hay que renunciar a nada, ni lastrar nuestro “progreso” y “crecimiento”. Porque, al final, esto no depende de nosotros. Es la Naturaleza la que ha decidido que ahora toca calentar el planeta, y ante ese providencial designio nada debemos hacer. Y estas proclamas, a oídos de nuestra escapista sociedad, suenan a música celestial

Pero la idea
es falsa, falaz. Desde luego, porque hay centenares y centenares de estudios desde hace varias décadas, empíricos y ajustados al modelo científico, que certifican que el cambio climático se está produciendo. Son miles de investigadores, de todas las ramas, nacionalidades e ideologías, los que han llegado a conclusiones idénticas. Es entonces inmensamente necio y pueril llegar a considerar que detrás de tal planetario consenso hay una gran conspiración. Porque, ¿qué mejor estrategia que la demagogia de la cábala cuando hay que deslegitimar un consenso?

Evidentemente, es innegable que hay matices entre los diversos estudios. Y como bien recuerdan los mejores científicos, el matiz y la duda son los motores de la ciencia (vaya, como en el periodismo… supuestamente). Pero esos matices no son, ni mucho menos, incoherentes entre sí. Ni empañan la conclusión final: el cambio climático existe, es verdad.

Lo que no es verdad es que no exista consenso científico en el asunto capital: que la mano del hombre está detrás del fenómeno. Hace tiempo que se reconoce al ser humano como uno de los culpables. Otra cosa es alcanzar un acuerdo en la cifra que tase nuestra parte de responsabilidad (si es que eso tiene sentido): ¿el cambio climático es al 100% causado por el hombre? ¿O quizá un 80% o un 60%? Y menos, ¿es posible? Esta es la presente discusión, y no otra.

Porque está inapelablemente demostrado (y comprobado por nuestros propios ojos), que el clima mundial está transformándose. Se nota en pequeñas cosas, no hace falta ser experto. Y sobre todo, se ha notado su espectacular aceleración. En 30 años, algunas partes del mundo se han transformado por completo. El cambio climático se produce a un ritmo que no se corresponde con un proceso de causas exclusivamente naturales. Nosotros hemos acelerado el ritmo del calentamiento global con nuestros residuos.

Y aún en el casi imposible escenario de que finalmente se estipule que el ser humano no tiene tanta responsabilidad como se intuía, las ideas negacionistas siguen siendo estúpidas. ¿Acaso por el mero hecho de no ser nosotros los responsables directos del cambio climático debemos obviar lo que ocurre? ¿Seguimos sobreexplontando la Tierra, quizá con más “razón” que nunca? ¿Es esa la coartada? Es absurdo y egoísta. Porque, sea como fuere, si el cambio climático se nos echa encima, tengamos mucha o poca culpa, las consecuencias que sufriremos serán exactamente las mismas. La pasividad propuesta por el negacionismo no nos vale. Aunque sea sólo por mero instinto de supervivencia.

Es probable que cada día haya más negacionistas. El perverso sistema de vida que nos hemos dado tiene sus propios mecanismos de supervivencia y las resistencias están aflorando. Y va a resultar más complicado de lo aparente rebatir el discurso del negacionismo. Hemos comprobado otras muchas veces que, a pesar de los datos y de los argumentos que pueda aportar la razón, siempre es difícil aplacar a la demagogia. Y a veces, ni se consigue. Sobre todo cuando la masa escéptica es la mayoritaria… y termina por alinearse con la postura fácil.

6 comentarios:

Suso López dijo...

Hola Aitor. Estoy en general muy de acuerdo contigo, aunque creo que quienes tienen que mojarse de verdad son los poderosos, los grandes empresarios, las grandes industrias y los gobernantes. De todos modos todo lo que "los de a pié" podamos hacer no va a estar de más, sobre todo la concienciación de la gente es lo más importante.

Aprovecho para desearte una Feliz Navidad y un buen año 2010 y si estas por Meira avisanos!

Salud!

Rafa dijo...

Os recomiendo que veais Earth
y tambien los nuevos documentales de la bbc El poder del planeta
El primero nos enseña todo lo malo que estamos haciendo y el segundo como se formo la tierra tal como la conocemos y como nos influye.

De todas formas no me vale medidas politamente correctas e "inutiles" como reciclar en casa que despues nosotros talamos bosques y expoliamos los mares entre otras muchisimas cosas que no estan "en la mano del ciudadano de a pie".

Lo positivo de todo esto es que en realidad la Tierra no esta en peligro, no protegemos la Tierra, en realidad intentamos proteger a la raza humana o gran parte de ella, para la Tierra esto es un parpadeo y ella empieza todo de nuevo en el siguiente parpadeo nuevos bosques, nuevos mares, nuevos continentes, nuevas criaturas....y sin politicos de por medio por lo menos al principio :)

patricia dijo...

hola Aitor! muy interesante tu blog! respecto de este tema lo más absurdo que he escuchado de los negacionistas es que los animales son los principales emisores de CO2, eso sí que es una auténtica falacia, un modo bastante pobre de justificarse a sí mismos. seguramente para la Tierra esto será un parpadeo, como menciona Rafa, pero yo no quisiera ser parte de tanta destrucción. felicitaciones por tu premio! me pondré de seguidora,felices fiestas!

Anónimo dijo...

Hola Aitor, soy una seguidora de varios blgos y el tuyo es muy interesante, te escribo porque hace unos dias me encontré con este blog que tenía un tema similar al que tratas tu y hoy lo he mirado otra vez, y madre mia la que se ha montado... echale un vistazo y me gusataria saber tu opinion:

http://malomalisimo69.wordpress.com/2009/12/03/iam-sorry/

octopusmagnificens dijo...

Las emisiones de CO2 humanas son irrelevantes, de un 0,000 no sé cuánto sobre el total. No tienen incidencia sobre el clima terrestre. Y si la tuvieran (que no las tienen), habría que promoverlas porque un clima más templado es intrínsecamente favorable para la vida.

Es mi opinión.

Un saludo.

Aitor Lourido dijo...

Gracias por los comentarios. A todos.

Pero, octopusmagnificens, más allá de tu opinión, respetable, ¿de dónde sacas ese dato? Es radicalmente falso.

El ser humano es, a día de hoy, el principal agente contaminador. La actividad humana envía a la atmósfera en torno (quizá más) a 30.000 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Esa actividad ha hecho que, en dos siglos y medio, el ser humano haya aumentado la proporción de CO2 en la atmósfera de unas 250-280 partes por millón, a unas 400 partes por millón. Y son cifras conservadoras.

Ese ritmo de aumento en la proporción de CO2 no se corresponde con un cambio "exclusivamente natural" del clima. Esa aceleración en el envenenamiento del aire es claramente de origen antropocéntrico.

Y ese ritmo se sigue acelerando casi exponencialmente. Dentro de SÓLO 10 años, habrá 550 partes por millón de CO2 en la atmósfera. Como poco. Porque en los borradores que se manejaron en Copenhague (que luego se firmaron sin cifras), los datos eran bastante peores.

Eso es lo que hace que la temperatura planetaria aumente por el efecto invernadero.

Por eso te invito a que revises tus datos.

Sobre tu comentario de que un clima templado es más saludable, daré por hecho que sólo era un comentario gracioso, sin nada serio que lo sustente, y no lo comentaré.

Gracias por visitar y participar en Ex Profeso.

Abrazo.