Hoy es el Blog Action Day. Un día en el que los bloggers de todo el mundo se unen para reflexionar sobre un mismo tema. Afortunadamente, trascendente y de alcance internacional. Que para escribir perogrulladas y necedades ya está el resto del año y toneladas de inútiles blogs-basura.En una sociedad cada vez más conectada, con gran facilidad de acceso a ingentes cantidades de información de calidad, este tipo de efemérides cada vez deberían pasar menos desapercibidas. Una ciudadanía mental y políticamente responsable, moderna y con presencia en la Red, puede y debe participar en tales debates. Por eso, desde Ex Profeso nos hemos sumado a la iniciativa.
En esta edición, el Blog Action Day está dedicado a uno de los grandes temas de nuestro tiempo: el cambio climático. Porque la degeneración del planeta es evidente, empírica: se ve, se huele, se toca. Y aún así, no hacemos nada. Es como si estuviéramos ensimismados ante la cuenta atrás de un reloj, esperando a que llegue a cero, y sabiendo lo que pasará cuando eso ocurra. Y aún así, sí, no hacemos nada. Dejamos el tiempo pasar…
Seamos honestos, casi nadie de nosotros hace lo suficiente por el medio ambiente. Lo que, es verdad, a estas alturas ya debería repugnarnos. Pero, seguramente, peor es no ser consciente del calado del problema. En este crucial asunto, la ignorancia, real o simulada, casi resulta más dañina. Porque para promover una movilización cualquiera, perentoria en este caso, es condición sine qua non conocer de primera mano el hecho motriz que merece que ésta se desencadene. Hace falta, pues, mucha pedagogía. Como en ocasiones encontramos, magistralmente, en el cine.
Hace pocas semanas cumplí con algo pendiente: ver el largometraje Tierra.
Me quedé fascinado, porque es un documental realmente vibrante. La calidad de sus imágenes roza lo sublime: enternecen y conmueven cualquier conciencia, por escéptica que ésta sea. Y guarda en su guión una gran virtud: sin necesidad de cargar las tintas sobre quiénes tienen o no la culpa del creciente desastre, sin necesidad de señalarnos a todos como los grandes devoradores de la diversidad de nuestro planeta, y sin necesidad de abrumar al espectador con una inabordable riada de argumentos científicos, muchos incompresibles, la película da, certeramente, en el clavo. Uno termina sacando las necesarias conclusiones sin la presencia en pantalla de mayores artificios.
En ningún momento de la cinta aparece representado, directa o indirectamente, el ser humano. El protagonismo absoluto es para esos otros seres que conviven con nosotros, con quienes compartimos el planeta, y a quienes, eso sí queda claro, estamos haciendo la vida imposible. Tierra nos abre los ojos. Nos enseña una realidad paralela a la nuestra, que existía ya mucho antes de que nosotros, los humanos, nos creyéramos seres extra naturales, superiores. Al margen.
Es evidente que otras películas de género similar han recibido mayor pleitesía, recibiendo premios ciertamente obscenos. Y sin embargo ésta, Tierra, emociona como ninguna otra. Y, seguramente, sea más efectiva en su mensaje. Pues si siempre encontraremos quienes rebatan los argumentos de Una verdad incómoda, seguramente nunca toparemos con detractores de lo expuesto en Tierra.
La película, a fin de cuentas, tiene un objetivo fundamental: que nos demos cuenta de esas maravillas, grandes y pequeñas, que vamos a perder por culpa de nuestra egoísta y miope actitud. Tierra es, realmente, pedagogía de la buena.









2 comentarios:
Aitor, no sabes lo que me alegro que en tu blog trates con tanta sabiduría y certeza temas ambientales...
Eres muy bueno en lo que haces. Magníficas tus palabras y tu manera de analizar con "ojo crítico" toda la realidad candente.
Por cierto, mi fidelidad al telediario de TVE me permite seguir tu pista... Cada vez que veo tu rótulo, no puedo evitar decir: "Mirad, es de Aitor!!!".
Un saludo cariñoso, como siempre.
Qué va, mujer. Yo no hago gran cosa en este asunto.
Los que tenéis más mérito sois los que difundís entre los chavales este tipo de cosas en clase... Eso sí que es un trabajo de narices... Sobre todo porque, me consta, cada vez es más complicado dar clase y hacer que los adolescentes presten atención a algo...
Hay que forjar la generación del cambio.
Un gran abrazo!!!!
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