
Tras leer los highlights que se han publicado en los medios sobre el comité federal de los socialistas, seguramente a más de uno le habrá quedado un incómodo poso de duda tras una primera lectura, de esas que se hacen a bote pronto, con promesa de un posterior estudio más pormenorizado de la cuestión. Tal duda es: no puede ser, es imposible que no haya ni rastro de crítica o de autocrítica. Será que tal o cual periódico sólo destaca lo que se ajusta a su conveniencia, sin dar una visión de conjunto.
Así que muchos, con ánimo de encontrar información más completa y rigurosa, nos sumergimos en el marasmo mediático. En vano. Al final es verdad. Mucha autocomplacencia, mucha unidad, mucho regodeo, pero nada de autocrítica. Y todos, aparentemente, contentos con el “cierre de filas”.
Esa euforia socialista, sincera o simulada, tanto da, hace un daño incalculable a nuestra democracia. Y muy en particular a la izquierda española (motor indiscutible de la anterior). El panorama que deben de haber dibujado los socialistas en su mente no se corresponde en absoluto ni con la realidad ni con las necesidades a corto plazo de nuestro país. El partido socialista ha apostado por vivir de unas rentas que ya no existen: Zapatero (“ZP”), como producto de marketing, ya no vende nada. Su talante, sonrisas y gracioso movimiento de cejas ya no sirven para campear temporales. Tampoco vale ya la estrategia de amedrentar al electorado con la idea de que con el Partido Popular en La Moncloa retrocederíamos en el tiempo 30 ó 40 años (aunque así fuera…). La porción más progresista de nuestro país exige algo más, y está dispuesta a retirarle el voto al partido socialista si no hay un cambio de discurso más que elocuente. Y sobre todo, con buenos fundamentos ideológicos y con proyectos concretos. Las naderías ya no alimentan a nadie. Y el PSOE debe de intuirlo, por lo que resulta todavía más temerario hacer oídos sordos a ese palpitar.
Tras este comité federal, observamos con espanto una realidad perversa: el PSOE es “ZP”, y “ZP” es el PSOE. Nunca antes, dicen los que de verdad conocen lo que se mueve en el patio político, el partido socialista había estado tan supeditado al poder de un secretario general. Nunca. Hace diez o quince años, si repasamos las hemerotecas, más de un articulista denominaba a Felipe González como “el faraón” por, según se argumentaba, el poder personalísimo que ejercía sobre el partido y sobre el Gobierno (aunque esto resulta una exageración, como el tiempo se encargó de demostrar… Y los guerristas también). Pues hoy, el PSOE tiene “nuevo faraón”. Y este parece que sí que ejerce de verdad… Y con el beneplácito de todo el partido. O al menos, de sus primeros espadas. Dato: 31 discursos se escucharon este fin de semana en el comité. Más que nunca, dicen. Pero ninguno se desvió ni un milímetro del argumentario oficial.
Se quejaban los socialistas de los congresos “a la búlgara” organizados por el PP. Hace poco más de un año, Rajoy salió reelegido presidente del partido con un apoyo cercano al 90%. Lo peor, se decía, es que nadie concurrió a la carrera por el liderato del partido, salvo el propio Rajoy. Y eso que las desavenencias internas populares han sido públicas y notorias durante los últimos años. Todo buen demócrata dudó entonces de la idoneidad de la situación en la que fue reelegido Rajoy. Porque la ausencia de crítica, o las lealtades irrazonadas (o directamente impostadas), son los peores enemigos de una democracia sana. Comprenderán ahora los socialistas, sobre todo “ZP”, que las críticas ahora cambien de dirección y se centren en su vergonzante espectáculo de este fin de semana.
“ZP” no sale reforzado, no nos engañemos. Los apoyos recibidos son sólo un obsceno brindis al sol. Porque el apoyo que vale, el de la calle, se va difuminando, quieran verlo o no. Suerte tendrá “ZP” si no se le solivianta el corral con una huelga general, o algo similar… Ni siquiera la prensa que le ha sido más afín durante los últimos cinco años va ahorrarse críticas, que interesadas o no, vengativas o no, harán daño igualmente y minarán la imagen de “ZP” y del Gobierno.
Así, negro panorama se le avecina al PSOE, y por extensión, a nuestra democracia. El partido que lleva el timón obvia los murmullos malsonantes e, inconcebiblemente, sólo oye cantos de sirena. Y justo ahora, es esa una actitud necia que puede salirnos muy cara.









6 comentarios:
Me he quedado DE PIEDRA cuando he visto tu nombre firmado en una noticia sobre el hielo en Marte y el agua en la Luna. Muchas felicidades, y aunque no te conozco, te confieso que he sentido una cierta alegría.
Otra cosa que me ha sorprendido es que jamás pensé que un locutor de una TVE controlada por el PSOE podría escribir la presente entrada, jeje, un abrazo
Hola Falete, me alegra recibir tus visitas otra vez:
Y gracias por tus felicitaciones, no se merecen. Eso sí, no te sorprendas tanto. Llevo en los informativos de TVE un año, no es mi primera información, ni mucho menos. Ya han caído... No sé... ¿100? ¿200?
Y te matizo, si me permites, jejeje. Por dios, no soy un simple "locutor". Soy periodista. Leo, comprendo, escribo y lo cuento a los demás. Y además monto la imagen. Hago el trabajo al completo.
Hecha esta salvedad, matizo también lo de escribir este artículo siendo trabajador de TVE, una tele "controlada por el PSOE".
No me voy a meter en berenjenales. Y la verdad, me da igual quién controle la tele políticamente. Yo lo único que sé es que, en general, me siento bastante libre para decir/contar las cosas a mí manera. Y eso es lo que importa.
Muchos otros, de medios privados, no pueden decir lo mismo.
Y, faltaría más, en mi blog escribo lo que quiero y opino lo que quiero. Por eso es mío. Y como cualquier otra persona, a la que le gusta la política (la de verdad, no la de este país), tengo mis opiniones... Pero no te equivoques: yo le pego palos a todo el mundo si se los merece. Ahí está el archivo de este blog para comprobarlo.
En cualquier caso, si te ha sorprendido, eso me da pistas para saber que, a ojos de los demás, estoy libre de ataduras. Y no hay, para mí, mejor prensa que esa.
Un saludo.
Hola majo:
Estoy por repartir las collejas por la larga ausencia y los parabienes por el regreso, aunque sé que el vacío blogero no es siempre por desidia sino por tiranía laboral. En todo caso, me alegra leer los primeros "palitos" al Gobierno. Me temo que, según van las cosas, no serán los últimos.
Es más, la situación de la izquierda política en Europa, en líneas generales es bastante alarmante. Se advierte un vacío doctrinal, unas imposturas y una inercia por lo menos peligrosos.
En fin, espero que sigas escribiendo y que no tardes tanto en volver. Un abrazo
PD: Te dije que Falete era un buen fichaje. Ahí lo tienes, con los ojos y las orejas abiertos y al tanto.
Tranquilo, Brithuss, que el siguiente artículo ya está cocinado. Lo colgaré la semana que viene. Y te va a molar. Espero tus aportaciones.
Hola Aitor, por supuesto eres más que un locutor. Qué me vas a decir si soy un colega de Intereconomia, y hago lo mismo, aunque para menos audiencia. Es como si digo que eres una persona tal y cual... para mí eres algo más que una persona, porque sinceramente pienso que España y Madrid más concretamente cada vez se parecen más a un 'distrito 9' donde la fealdad no está tanto en el físico (faltaría más, somos los primeros en ''ponernos tetas'') como en el comportamiento, las intenciones y la educación.
Y nada tío, simplemente eso, que me ha impresionado gratamente ver ese vozarrón y esa dicción en la primera (ahora es la uno, por aquello de que los socialistas lo cambian todo). Al volver de Cuba me he quedado con el lema uno de esos carteles propagandísticos: ''Revolución es: cambiar todo lo que debe ser cambiado''. ¡Anda que no nos hace falta una revolución cultural aquí!
No me eches tantas flores hombre, que no me las merezco... Igual que tú, sólo hago mi trabajo lo mejor que sé/puedo...
Ah, y sigo tu blog con atención...
Un abrazo!
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