La caída de la cúpula y la intervención pública de la Caja de Castilla la Mancha (CCM) deja un rastro de sorpresa e incredulidad en buena parte de la opinión pública.No se esperaba que un episodio así llegara a constatarse, porque durante los últimos meses Gobierno, oposición y diversos expertos internacionales sólo han tenido, en general, buenas palabras hacia nuestro sistema financiero. Cúantas y cuántas veces hemos escuchado al profesor Solbes hablar de que nuestro ecosistema bancario gozaba de fortaleza y salud incomparables. Algo que Zapataro también ha repetido incansablemente, sobre todo en foros internacionales (recuerden aquel discurso en la ONU hace unos meses). Y cuántas y cuántas veces los principales banqueros de nuestros país han avalado estos planteamientos...
Pero hete aquí que alguna que otra entidad no iba tan bien como decían, impostadamente, sus números oficiales. Y el descalabro se produce, prácticamente, de un día para otro... Ante tal panorama, existen dos opciones: o nuestras instituciones de control (incluyendo al Gobierno y al Banco de España) no conocen en absoluto la verdadera realidad económica de nuestros bancos y cajas, o bien, que casi es peor, conocen sus puntos oscuros pero prefieren callarlos. Suponemos que, quizá, en un piadoso ejercicio de evitarle perder el sueño a los humildes ahorradores. Pero esta última alternativa se antoja ciertamente lúgubre: ¿no se engaña así a los ciudadanos?
El caso de CCM, dicen muchos, se veía venir. Pero nadie lo anunció, siquiera subrepticiamente, en público. Aunque Zapatero y Solbes han reconocido que sabían desde hace tiempo que CCM podría albergar "un riesgo de tener un problema en un plazo determinado". Como siempre que habla de economía, nuestro Presidente da una lección de rigor y concreción. Pero, obviando este detalle, aún así, si algo se intuía: ¿es la mejor opción tapar el problema? Y si además, tal y como se ha aclarado repetidamente estos días, CCM es perfectamente segura y que la intervención sólo tiene "una importancia relativa", ¿por qué no adelantarse a la repentina intervención pública y explicar, precisamente, que no hay motivo de preocupación? Nuestro Gobierno e instituciones, como otras muchas veces, actúan y luego explican (recuerden el caso Kosovo). Parecen no comprender las ventajas de implementar, al menos de vez en cuando, el modelo contrario de proceder.
La suspensión de pagos (o concurso de acreedores, como ahora dicen) de Martinsa-Fadesa también "apareció" abruptamente. Cabe preguntarse si "sorpresas" como ésta o la de CCM se repetirán en los próximos meses. El Gobierno tiene preparado desde hace tiempo un fondo de miles millones para comprar los activos tóxicos de nuestros bancos, si los hubiera. ¿Habrá que tirar de este fondo? ¿Habrá que aumentarlo?
De momento, parece que no. Y no conviene extender la idea de que nuestro sistema financiero tiene vías de agua, por pequeñas que sean. Generar confianza, como dice Zapatero recurrentemente, es fundamental para salir del bache. Pero estas "sorpresas" con las que los españoles se desayunan de cuando en vez restan mucha credibilidad al discurso oficial. Tengamos fe en que todo irá bien, sí. Pero el Banco de España ya ha dicho que no se descartan más intervenciones... O sea, que sí que hace falta "sanear"... Habrá que estar bien atentos... A ver si la próxima no nos pilla de "sorpresa"...









1 comentarios:
Hay un problema con el sistema financiero, bueno más bien con los bancos, y aqui se intentan poner soluciones pensando en que no haya un descalabro mayor del sistema, sin embargo no se piensa demasiado en toda la gente que necesita el dinero para aplicar nuevas formulas, nuevas ideas... inventiva, industria, optimización, que nos lleve a superar este bache, pero si lo que hacemos es remendar los sacos que estan viejos lo único que haremos es mantener con vida un dinosaurio que esta mas muerto que vivo, y que si sobrevive será un viejo debil.
Saludos
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