Mientras escribo estas líneas, estoy en la redacción esta mañana de Domingo, en la que en el minutado del TD-1 (15.00h) no aparece nada más que tres informaciones de ámbito internacional. Y poco más hay previsto.
Podría disponer aquí una lista de temas internacionales que merecería la pena contar hoy a la gente... Pero supongo que no ganaría nada. Como mucho, a lo mejor, cabrearme un poco más.
El caso es que tengo todo el tiempo del mundo para el periódico con calma, como cualquier otro domingo en mi casa... Y leo el artículo del siempre certero e inspirador Timothy Garton Ash, en el suplemento "Domingo", de El País. Y, oh casualidad, parece que hoy me ha leído el pensamiento:
"(...) la prensa comercial en Occidente, que está atravesando
una de esas "tempestades de destrucción creativa".(...) los medios dominantes en Occidente tienden a aferrarse
a unas cuantas noticias que les resultan familiares e interesantes.(...) Quienes editan y seleccionan las noticias se limitan a
seguir las normas de su negocio, que se rige por el mercado. Lo morboso vende. Un periódico que critica es un periódico que vende. Las buenas noticias no interesan.(...) la tendencia es (...) menos noticias internacionales en
los periódicos y los canales de televisión nacionales, que son los que lee y ve la mayoría de la gente. También aquí el motivo es sobre todo económico. Hacer información internacional es caro. A medida que caen los ingresos por publicidad, las delegaciones en el extranjero van cerrando.(...) En el mundo interconectado de hoy (...) es preciso
conocer las realidades sociales y las historias humanas individuales que
constituyen la esencia de una corresponsalía en el extranjero. Si recibimos ese bien público en menor cantidad precisamente ahora que lo necesitamos más, los resultados no serán sólo deprimentes. Podrían ser claramente peligrosos.(...) Lo que corre peligro es el contacto diario, general y casual con las noticias del mundo que se produce cuando uno hojea el periódico mientras desayuna.(...) No sirve de nada lamentarse por las glorias pasadas de una edad de oro -probablemente mítica- de los corresponsales en el extranjero. Se trata de descubrir cómo explotar hoy las tremendas posibilidades de los nuevos medios para que más gente pueda entrar en contacto más tiempo con noticias internacionales fiables e interesantes. De ello dependerá algo más que el futuro del periodismo".
Para enmarcar, no diré más.
Y continuando con mi pausada lectura matutina, topo también con el descorazonador artículo de la Defensora del Lector de El País. Sus dos últimos párrafos, creo, complementan perfectamente lo dispuesto en las líneas de Ash. Aquí las dejo:
"(...) la cultura de la gratuidad se extiende de la mano de Internet, lo que puede acabar afectando también a la calidad. ¿De verdad puede alguien creer que una información fiable, independiente y veraz no tiene coste?
El periodismo de calidad es cada vez más caro, porque exige escribir desde el lugar de los hechos, investigar y no conformarse con las versiones de parte; exige más tiempo, más recursos y mayor cualificación profesional. Si el lector no paga por la información, ¿quién lo hará?, ¿a cambio de qué?Un modelo de información totalmente gratuita por Internet supondría un cambio de modelo. El periodismo pasaría a depender totalmente de los anunciantes. El actual equilibrio se invertiría. Si la publicidad se
convierte en el principal o el único sostén de la información, los medios pueden perder su independencia (...).
Amigos, estamos viendo cómo el periodismo agoniza, aparentemente, sin remedio.Pero lo peor no es eso.
Lo peor es que no estamos moviendo un solo dedo para evitarlo. Somos testigos, sino cómplices, de un asesinato silencioso.









2 comentarios:
Bueno, ambos sabemos que hay por ahí un grupo de exaltados radicales que harán todo lo que esté en su mano para que ambas tendencias cambien ¿No es cierto? Otra cosa distinta será el resultado pero... nunca se sabe. Las "grandes gestas" muchas veces comienzan con "pequeños gestos". Un abrazo y arriba ese ánimo. Mientras haya vida hay esperanza y es cosa de atarse los machos y decir "Aquí estoy, cabrones. Venid a por mí si queréis que me pienso ir con los pies por delante" (Disculpa por la auto cita tan descarada)
El periodismo, como muchas otras cosas, pierde calidad, pero habrá otros momentos en que la recupere, o simplemente otros canales de información nuevos que sean interesantes y un buen descubrimiento.
Siempre hay cosas buenas, te lo digo yo que me encanta la musica y parece que estamos en un momento malísimo, y si bien es cierto que a nivel comercial todo es basura a nivel musical para quien quiera buscar hay muchísimo y de mucha calidad.
saludos
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