domingo, septiembre 21, 2008

DE LAS FILTRACIONES Y EXCLUSIVAS. LA CREDIBILIDAD PERIODÍSTICA EN JUEGO


Llevamos varios días siendo testigos, y partícipes se me antoja que también, de una polémica adusta, poco concluyente: la filtración del vídeo del accidente del avión estrellado en Barajas el pasado día 20 de agosto. Medios de comunicación poco simpatizantes con el diario de Prisa han tachado la exclusiva con los peores calificativos. Se habla de los “manejos” de Fomento para filtrar “interesadamente” la información a un medio aliado. Sin embargo, no es ésta la versión del periódico. El informador que consiguió el acceso al vídeo, Francisco Mercado, defiende su trabajo en un artículo publicado hoy en El País. Del mismo se entresacan llamativas conclusiones y argumentos, algunos acertados y otros no tanto. Bien merecería, claro está, un reposado análisis. Sin embargo, por abreviar, destacamos solamente una cita:

“La paradoja llega cuando el material obtenido es reproducido, en muchos casos sin citar la procedencia ("tenemos unas imágenes o unas grabaciones...", "hoy hemos conocido"), por muchos medios audiovisuales que, sorprendentemente, organizan una campaña de presión sobre el Gobierno y el juez instructor para denunciar que ese material que vampirizan gratuitamente procede de una "filtración interesada".

Esto no es nuevo. El mal perdedor llama exclusiva a lo propio y filtración a lo que publica la competencia.”

Tiene razón: la guerra de las exclusivas provoca envidias y malas artes entre los compañeros de profesión. Es constatable una y otra vez. El más reciente ejemplo puede retomarse de hace tan sólo unos meses, y del que Ex Profeso, privilegiadamente, cuenta con información destacada. La polémica, por aquel entonces, germinó cuando TVE supo con exactitud cuándo y en qué lugar de Francia iba a ser detenida buena parte de la cúpula dirigente de ETA. También aquellos días la televisión pública fue objetivo de la misma naturaleza de desmanes a los que se refiere el compañero de El País. Muchos periodistas, sobre todo dirigentes de los servicios informativos de otras cadenas, sabedores expertos del funcionamiento del flujo de información antiterrorista, incurrieron en graves dislates hacia los profesionales de TVE. Y conviene repetirlo: lo hicieron teniendo garantías de que no había sido una filtración de Interior ni de los servicios de seguridad del estado. Ex Profeso, al igual que otros medios de comunicación mucho más potentes que esta humilde bitácora, sabe, a ciencia cierta, que aquella información fue obtenida directamente de una fuente no relacionada estrictamente con la lucha antiterrorista. Los directores de todos los servicios informativos de los principales medios nacionales obtuvieron de la boca de TVE cumplida y caballerosa palabra de que la exclusiva no era proveniente de una filtración de Interior. Aún así, fue voluntad del resto de medios, siendo éste un terrible gesto, cargar las tintas contra la honestidad periodística de la cadena pública. Y repetimos: a sabiendas de que lo vertido no era cierto ni contaba con base real alguna. Aquí dejamos este capítulo, pues no sería conveniente que Ex Profeso revelara más datos.

Sí, así es el periodismo de altos vuelos, el de despachos y llamadas cruzadas entre mandamases. Aquél que olvida a menudo su papel de responsabilidad para con la sociedad. Que olvida la honestidad, la ética. Desprestigiar a “la competencia” resulta muchas veces prioritario frente al derecho de cita, el contraste informativo o la oferta complementaria de datos, tres recursos de los que puede servirse el medio “perdedor” en la “carrera” por la “exclusiva”. Y también, por qué no decirlo, la sincera felicitación o reconocimiento a un trabajo bien hecho, que pudiera ser referencia para los profesionales en general, se supedita a la estrategia comercial de los medios, enraizada en la máxima: al enemigo ni agua. Lo que cuenta, a la sazón, es destruir el mérito ajeno. Todo esto es lo que hemos visto, otra vez, con la exclusiva de El País.

Parto de la base, lo habrá intuido el lector, de que Francisco Mercado dice la verdad. Por una razón fundamental. El País, periódico al que él mismo representa, cuenta en su haber con una gran reserva de credibilidad, ganada a pulso durante años, y no tiene que lamentar verdaderos sonrojos como los sufridos por otras importantes cabeceras nacionales, que en sus recientes investigaciones paralelas no ha conseguido más que una serie de ridículos y desmentidos absolutamente inapelables. Por ello, Mercado ha de contar con un mínimo de credibilidad. Pero además, es altamente probable que colegas de profesión de Mercado, amigos incluso del mismo, conozcan con un buen puñado de pistas la procedencia de la exclusiva. Como es probable también, como señala Mercado, que muchos otros hayan tratado de pulsar esa tecla sin éxito.

Hablamos a fin de cuentas, queridos lectores, de la credibilidad. Ese granero del que cualquier periodista ha de alimentarse cada día, y que va llenando esforzadamente a lo largo de años de arresto y oficio. Muchas veces, créanme, arisca, triste y costosísima tarea supone tal labor. Desde Ex Profeso no tenemos el honor de conocer a Mercado, pero queremos, antes de difamarlo, como hacen otros compañeros, otorgarle, a él y a su periódico, el don de la veracidad. Y lo hacemos porque, a pesar de todo, aún creemos en el periodismo y en la integridad del oficio. O por lo menos, en algunos de los que lo desempeñan. ¿O de verdad hemos de pensar que ya nadie juega limpio? ¿Somos ya todos un hatajo de canallas?

Negaríamos deshonestamente la mayor si desde este foro dijésemos que las “filtraciones interesadas”, los favores, no existen. Es más, hay verdaderos traficantes de información. Tal vicio ha podido detectar en actitudes ajenas el que esto escribe, a pesar de su modesta trayectoria. Y, otros, con vasto recorrido, y sin duda mayor influencia, parecen corroborarlo (Gabilondo opina sobre la presencia de periodistas españoles en Burdeos, durante la detención de la cúpula de ETA, al 1’19’’). Para desgracia de la profesión, el mercadeo de favores es uno de los cánceres que en mayor medida amenaza su supervivencia. Aún así, Ex Profeso no se unirá nunca a una campaña mediática de desprestigio sistemático a un compañero por un ataque de envidia, celos o, que también se da, por autoconciencia repentina de la mediocridad y limitaciones propias.


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2 comentarios:

Lord Brithuss dijo...

Querido Aitor:

Como suele ser habitual con este blog, me has "levantado" uno de los temas sobre los que tenía pensado escribir, aunque mi enfoque era un poco distinto. De todas formas, no está mal analizar el comportamiendo de las altas esferas mediáticas, que son las que definen - compromisos comerciales aparte - la tendencia de un medio de comunicación que es, básicamente, lo que has hecho aquí.
Imagino que nos veremos en breve y podremos tratar este y otros asuntos con calma. Respecto al anterior post y la "polémica" - por llamarla de alguna manera - no sé mucho qué decir. Estuve tentado de escribir algún comentario pero no tengo palabras. ¿Acaso el comentario mismo no justifica por sí sólo la base del artículo - por respetable que sea la opinión contraria? -. Salud y buenos alimentos

Aitor Lourido dijo...

amiguísimo Brithuss:

siento haberte levantado el tema. pero, como bien señalas, bien acepta otro tipo de enfoques alternativos. te invito, cómo no, a que nos brindes con tus aportaciones desde la almenara de tu castillo.

el asunto éste no es baladí, como bien sabes. situaciones como la descrita son las que nos ponen a prueba a los periodistas. y a veces, como es evidente, no damos la talla.

un saludo.