En tiempo electoral todos los partidos se apresuran, en especial el del Gobierno, en ensalzar sus logros y recordar sus benevolencias para con los ciudadanos a lo largo de la legislatura. Sin negar que tales acciones existan, también conviene, sin embargo, recordar a nuestros gobernantes lo que se han dejado en el tintero tras cuatro años de administración.
Por ejemplo, la promesa de crear un Consejo Audiovisual con competencias en todo el estado. Era una de las propuestas clave de un Gobierno que se marcó como meta reformar el sistema público de radiotelevisión e introducir un organismo arbitral que vigilara la diligencia profesional (incluida aquí su vertiente ética) de los medios de comunicación. Pero, tras cuatro años, no hay ni rastro de nuestra “FCC” particular. No se ha esgrimido razón alguna que justifique dicha ausencia. Ni tan siquiera ha llegado a plantearse el debate con seriedad.
¿Por qué el Gobierno no ha promovido dicho Consejo? ¿Ha cedido ante la presión de algunos medios que consideran que dicho órgano sería intervencionista, una suerte de censor, y que lesionaría la libertad de prensa? Si esto es así, la impericia del Gobierno sería inaceptable. No sólo porque dicha argumentación sea todo un sofisma, sino porque los políticos, y también los ciudadanos, deberían comprender cuanto antes que cualquier garantía de mejorar la calidad de nuestros medios equivale a reforzar sustancialmente nuestro Estado de Derecho. Y eso debería estar por encima de cualquier otra consideración o estrategia.
Las competencias y atribuciones cedidas a tal organismo regulador habrían de tener carácter de irrevocabilidad. Su independencia de los poderes políticos y fácticos sería la garantía efectiva de su arbitraje. Ahora que se discute acerca de los debates televisivos electorales, qué magnífica colaboración encontraría esta añorada institución con la Junta Electoral para decidir dónde y cómo celebrar dichos careos. Si es que, después de todo, se acaban celebrando…









3 comentarios:
Si te fijas, querido Aitor, todas las promesas que nos hacen son de rastrillo los domingos: yo os doy tal, a vosotros os rebajo tal... pero nadie se preocupa de algo que, probablemente, tenga poco rédito electoral pero es imprescindible: la salud de la democracia.
Por eso nadie se atreve a meterse a reformar cosas como el consejo, los jueces (tiene huevos este colectivo: el CGPJ, el TC, etc.), el Senado...
Abrazos
Woody
Estoy parcialmente de acuerdo con esta opinión. También me desilusiona que proyectos que supongan aumentar la calidad de la emisión de los medios en nuestro país.
Sin embargo, creo que todo viene en base a la poca experiencia democrática y en general a la participación ciudadana en los asuntos públicos. Con este panorama de "dejar hacer", es fácil que no se consigan metas como la que aquí señalas.
Por otra parte, soy optimista y pienso que poco a poco todo va a cambiar a una participación democrática más activa.
Un saludo
WOODY: Totalmente de acuerdo. Nadie se preocupa por mejorar una estructura de Estado que, a día de hoy, requiere de profundas reformas. Y no sólo en lo que tú señalas, sino también, por ejemplo, en lo tocante a nuestro SISTEMA electoral, no sólo a la Ley Electoral.
Actual 64: Bienvenido a Ex Profeso. EL caso es que no creo que estemos sólo "parcialmente" de acuerdo. Suscribo eso del "dejar hacer". Aunque yo no soy tan optimista recpecto a que esto vaya a mejorar. Los mayos del 68, y cosas de esas, amagos revolucionarios, ya no existen ni se pueden dar. ¿Quién los iba a promover? ¿Los jóvenes de hoy? JAAAA!!
Saludos a los dos.
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