Según el saber popular, es en las citas importantes, en las cruciales ocasiones, cuando se distingue a los grandes hombres de los que no lo son tanto. Lo mismo ocurrirá, se podría suponer, si extrapolamos dicho planteamiento, por ejemplo, al conjunto de una sociedad. Es ante determinadas citas electorales, los macroeventos, o los episodios que se intuye marcarán la historia de un pueblo, cuando podríamos hacer balance de la madurez y solvencia democrática, cultural y cívica de una comunidad determinada. Asimismo, y por seguir con el razonamiento, un gremio profesional puede observarse severamente cuando se enfrenta a un reto de importancia máxima. Tomemos como ejemplo al periodismo, y fiscalicemos su labor durante el pasado miércoles 31 de octubre, día en el que la sentencia del juicio del 11-M se hizo firme y oficial (y sobre todo judicial).
La labor periodística, tal y como debería entenderse, comenzaría por, ante semejante hito, repensar su propios antecedentes. Hacer un examen de concienca en busca de posibles insuficiencias cometidas durante el trabajo anterior se antoja crucial para dar la talla el día del examen final. Y por supuesto, una vez hecho esto, el implementar un propósito de enmienda es el siguiente y más importante cometido. En definitiva, y como ya hemos señalado en Ex Profeso en otras ocasiones, se necesita pensar antes de actuar. Pensar que el ciudadano lleva años recibiendo cientos de informaciones sesgadas u honestas, esquemáticas o profusas. Que ha sido blanco de intereses encontrados, de exclusivas y ruidosos desmentidos, de desobediencias judiciales y de comisiones de investigación. En definitiva, de ingentes cantidades de información, tanto falsa como verdadera. Así pues, lo primero sería reordenar semejante vorágine. Se trataría de explicar al ciudadano en qué ha de fijarse en ese día, quiénes son los principales “nombres” del caso, repasar lo acontecido y, sobre todo, acercar el lenguaje juducial a los profanos en la materia. Todo esto comprendería la didáctica del periodismo. Lo fundamental en esta profesión, a fin de cuentas.
El 31 de octubre, el que esto escribe hizo un vasto ejercicio de observación mediática: prestó atención simultánea a los “programas especiales” de La Uno, Antena 3, Cuatro, Telecinco, La Sexta, Telemadrid, Radio Nacional de España y La COPE. Recuperando las notas tomadas simultáneamente a dicho ejercicio de auscultación, elaboraremos una panorámica de lo visto y oído en tan señalada fecha.
Resulta muy reseñable las pocas novedades ofrecidas por los medios de comunicación en sus programaciones para el pasado miércoles. Sólo dos de los medios “vigilados” ofrecieron una verdadera programación especial: TVE, que alargó durante toda la mañana la emisión de sus “Desayunos”, y La Sexta, que realizó un programa especial conducido por Helena Resano. Los demás medios, apenas quisieron abandonar sus formatos y cotenidos habituales. Unos por sentir graves incomodidades ideológicas a medida que avanzaba la jornada (Telemadrid no hizo comentario alguno hasta casi el momento de conectar con la sala provisional de la Audiencia Nacional) y otros porque su entendimiento periodístico continúa siendo despreciable (Antena 3 y Telecinco). Incluso pudiera darse una tercera opción para el resto de medios de comunicación: desidia laboral, desánimo para abandonar la rutina.
Hablábamos más arriba de la necesidad de un replantemiento periodístico que aportara a la audiencia las claves del día. Sólo TVE y La Sexta se preocuparon de ello. Entonces, ¿qué hacían los demás periodistas de este país? Pongamos la lupa sobre nuestras notas y plasmemos aquí sus plantemientos:
11.15h: Telecinco, “El programa de Ana Rosa”: Encendidísimo debate sobre el tema del día: Gran Hermano y travestismo masculino. El conde Lecquio lleva la voz cantante.
11.17h: TVE y La Sexta: repaso informativo sobre el 11-M. Tertulias previas. Pre-lectura de lo que pudiera suceder.
11.18h: Antena 3, “Espejo público”. Crónica social. Al habla Rosa Villacastín; Telemadrid: hablan de salud y temas regionales.
11.20h: Cuatro, “Las mañanas de Cuatro”. Tertulia previa.
11.26h (sin cambios en las otras cadenas, o están en publicidad): Telemadrid: “No crean que nos hemos olvidado (ah, menos mal) del tema del día, pero aún no ha comenzado la lectura (bueno, entonces nada). De momento hay otros asuntos de interés. Por ejemplo, el tiempo que va hacer durante el próximo puente”.
11.29h: Antena 3, sigue con su tema del día, crucial para nuestro Estado de Derecho: “Hoy, señores, es el cumple de Leonor”. Lo que se enlaza con: “¿Debe repetir la princesa Letizia algunos trajes en sus actos oficiales? ¿No dará esto mala imagen, o es que va de modesta?”.
11.31h: COMIENZA LA LECTURA DE LA SENTENCIA.: Todas las televisiones conectan, salvo.... “pues yo creo que no pasa nada por repetir trajes, es normal, puede que le guste uno más que otro, y eso lo hacemos todas y bla bla bla...”. Hasta que... “señores, tenemos que dejarlo aquí (nooooooooooooo!!!!), porque tenemos que conectar con la Audiencia Nacional (por qué, qué pasa pues......?)”.
11.37h: Antena 3 ya se ha cansado y desconecta. Deja a Bermúdez en pantallita pequeña y con sonido inaudible, a lo Fórmula 1. Comienza un debate: a los tertulianos anteriores (!!!!!!¡¡¡¡¡!!!¡¡), se une Celia Villalobos. Sólo se habla de las víctimas, revistiendo el ambiente con un extraño tinte melodramático. Amarillismo puro.
11.43h: Todo sin cambios, salvo lo escrito en los rótulos que van ofreciendo algunas (no todas) televisiones. Ah bueno, y que Antena 3 ya ha quitado hasta la pantallita pequeña y todo sonido que llegaba de la Audiencia Nacional (claro, es que era un estorbo y un coñazo).
11.47h: Todo igual. Salvo que alguien debió de avisar a Antena 3 de que algún juez de por “áhi” había dicho algo de no sé qué mochila... (esto es ficción guionizada por Ex Profeso, pero a lo mejor no tanto...) y conectan con la Audiencia otra vez con un titular de primer nivel: “la mochila era auténtica” o algo así (y yo que pensé que se la habían comprado en cualquier mercadillo a un morito por “áhi” perdido...).
11.49h: Cuatro tiene ganas de guerra y desconecta. Ofrece la palabra a los tertulianos que ya tienen material suficiente para atacar despiadamente a los “conspirativoparanoicos”. No quisieron esperar ni contenerse...
11.51h: Cuatro y sus tertulianos, una vez desahogados, dejan de despotricar y les entra el juicio (nunca mejor dicho) de nuevo: “bueno, seguimos escuchando...”.
11.52h: Ex Profeso supone que en Telecinco alguien decide que escuchar al señor juez a palo seco es un poco rollo. Es mejor crear una “atmosphere” (es decir, atmosfíar...) más adecuada: se pone música de fondo a la lectura (para llorar, claro).
12.11h: INTERRUPCIÓN DE LA LECTURA: La ficción-realidad de Ex Profeso apuesta por que los programadores de las televisiones respiran absolutamente aliviados. Ya era hora (y taco), “cay quir” a publicidad! Y claro, todos a una Fuenteovejuna. Salvo la novata, La Sexta, que en un maravilloso (y esto es serio) ejercicio de periodismo, aguanta hasta el rearranque de la lectura. Analizan lo dicho hasta el momento y ya tienen preparados varios totales de Bermúdez. Chapeau.
12.21h: SIGUE LA LECTURA. Pero cómo, ¿no había acabao el tío?, espetarían algunos. ¡Qué desperdicio! Con la audiencia que ganaríamos si pusiéramos ahora un poco de telebasura... Hasta el fin de la lectura, se mantiene la conexión a regañadientes.
12.43h: FIN DE LA LECTURA. Tiempo para tertulias y análisis. O más bien, para el toma y daca político de siempre.
En este punto, Ex Profeso considera oportuno citar lo esputado por la cadena COPE nada más terminar la sentencia. Con ello, se pretende poner de manifiesto lo que sigue: que es en este medio de comunicación, vocal y portavoz de la extrema derecha y del nacionalcatolicismo españoles, donde no se respeta a España ni a sus instituciones, atacándose las
bases mismas de la Democracia y del Estado de Derecho. Paradójico, teniendo en cuenta lo que dicen defender con tanto fervor patriotero. Jiménez Losantos e Ignacio Villa, como periodistas absolutamente despreciables, mintieron sobre lo estipulado en la sentencia y se burlaron, al día siguiente ya, de la Justicia (con mayúsculas) y de Gómez Bermúdez. Para la COPE, bien hubisese merecido la pena que todos los culpables condenados estuvieran en libertad si con ello algún etarra estuviera ahora en la cárcel por participar, siquiera de refilón, en el 11-M. Ésta es su idea de la Justicia y por ella no cejarán en su empeño, según han anunciado ya, en seguir desestabilizando el clima político y social. La Historia, ésa tan sabia y que, a la postre, nunca yerra, les pondrá en su lugar por esto:
12.48h en adelante: “Dos moritos y un asturiano no pueden hacer esto. Así que seguimos sin saber quién está detrás. Porque Trashorras no tiene la capacidad intelectual suficiente para cambiar un resultado electoral”. (...) “No están los culpables, los autores intelectuales. No hay” (...) “Lo de Al-Qaeda se cae. Entonces a lo mejor fue un atentado asturianista”. (...) “Yo con tal de que no asalten las sedes del PP, ya estoy contento” (...) “Aquí parece que da igual lo que explote y lo que pase, luego dirá Ferraz” (..) “La conclusión es que seguimos sin saber la verdad” (...) “Si lo dice la Policía es verdad. Pues esto es peligroso, porque podemos caer en un estado policial. Es un camino tenebroso” (...) “De Mina Conchita viene todo el Mal. Es el antibelén” (...) ”No se sabe lo que estalló pero es de Mina Conchita. Estoy atónito” (...) “Una sentencia con valor político y favorable al Gobierno. Y a sus constumbres judiciales y a sus costumbres policiales. Estamos hablando de una solución candidesca, no de la verdad. No se ha ayudado nada a la verdad y a los que la buscaban. Sólo se ha justificado lo existente” (...) Ráfaga: “Juicio del 11-M, queremos saber la verdad” (...) “Cuatro desarrapados no organizan los atentados” (...) “Y el protagonista principal, Gómez Bermúdez, estaba muy nervioso. Tenía que haberse tomado una tortilla de Lexotan antes de empezar” (...) “Estaba tan nervioso como una ministra de cuota el día de la toma de posesión”.
En definitiva, entre las infamias e infundios de la COPE y demás “conspirativosparanoicos”, y las muestras de mediocridad general de otros medios de comunicación, el periodismo suspendió en una de sus principales reválidas de los últimos tiempos. Se abusó hasta el hastío de los tertulianos habituales, perdiéndose ellos en las irrelevancias de siempre. Nadie quiso explicar a los ciudadanos las diferencias entre un cómplice, un colaborador necesario, un homicidio en grado de tentativa, un asesinato y demás términos judiciales, que sabiendo que aparecerían en la redacción de la sentencia, no merecieron atención. Y por otra parte, incluso daba la sensación de que no se intuía la importancia internacional de que España y su Justicia estuvieran al nivel deseado.
Sin embargo, esto último no parece extraño comprobando que ni los propios medios de comunicación entendieron el crucial papel que estaban llamados a cumplir el pasado miércoles. Mientras no comprendan que son ellos mismos los principales garantes del sistema democrático, se crean parte de él y hagan comprender al los ciudadanos cuál es su importancia, los periodistas españoles seguiremos haciendo gala de nuestras insolvencias hasta el fin de los días.