Es bien sabido que una mentira, a fuerza de repetirse, no termina convirtiéndose en verdad por arte de magia. Del mismo modo, una excusa o una retractación no borra de manera instantánea un error cometido, una tropelía o una mera torpeza. Donde dije “digo” digo “Diego”, aunque todos sepamos que realmente fue lo primero y no lo segundo. Se termina el Carnaval y, aunque muchos vislumbrábamos el careto tras la máscara hace tiempo, con la publicación de la sentencia del juicio de los atentados terroristas del 11 de Marzo de 2004, podremos contemplar, al aire, ufanas y desnudas las vergüenzas del Partido Popular, sin que haya disfraz que pueda ocultar lo que viene a ser blanco y en botella, o sea, leche –agria en este caso–.
Por mucho que lo intentaron los líderes populares, los medios de comunicación afines y los acólitos más reaccionarios, los fantasmas que trataron de tomar cuerpo, desde el día siguiente a las elecciones generales del 2004 hasta hace pocas semanas, han terminado por desvanecerse y no han valido para establecer una hipotética y descabellada relación conspiratoria entre los ataques terroristas más graves de la historia de España, el Partido Socialista, el grupo terrorista ETA y quién sabes cuántas ocultas y negras manos más. Los ideólogos, perpetradores y responsables de las casi doscientas muertes del 11M son, pura y simplemente, elementos radicales islamistas que, directa o indirectamente relacionados con Al-Qaeda, pusieron a España en el punto de mira hace muchos años, y que vieron en la desquiciada participación de las tropas españolas en la invasión de Irak un pretexto perfecto para justificar una yihad cuyo motor nada tiene que ver con las intestinas e ibéricas luchas políticas.
Lejos quedan mochilas, furgonetas, peritos, pruebas falsas y clases de química por entregas. Ante un estrepitoso error de cálculo, táctica, estrategia política o como quieran ustedes llamarlo, el “Trío Calaveras” formado por Rajoy, Acebes y Zaplana, tratan de poner la venda antes de la herida sin olvidar que las siguientes elecciones – esas que perdieron de manera democrática entonces – están a la vuelta de la esquina. Pero las máscaras no pueden llevarse eternamente y las hemerotecas y archivos, afortunadamente, están para algo. Menos mentiras y política chusquera y más sensibilidad con los familiares de los fallecidos y con los heridos – esos de los que nunca se habla –, que son los que realmente vieron sus vidas cambiadas para siempre.
Fdo: BERTUCCIO
El Faro de Alejandría









2 comentarios:
Estoy totalmente de acuerdo. Lo peor de todo es que, por muy evidente que resulte su "error de cálculo", ni los "PPeros" ni los "monaguillos acomplejados" van a bajarse del burro porque han encontrado en este asunto un filón que puede reportarles beneficios desde hoy hasta el final de los días. Espero que las urnas hablen en su día. Salud y buenos alimentos
L.B.
PD: Bienvenido a Ex-Profeso, por cierto. Los lectores habituales de la página siempre agradeceremos un nuevo punto de vista. Dos cerebros piensan mejor que uno, cuatro ojos ven mejor que dos, etcétera.
bien Bertuccio!! de acuerdo contigo.
Aún así, creo que tu comentario es bastante comedido. Aunque supongo que un poco de "contención" con estos asuntos no viene mal, no vaya a ser que caigamos en lo mismo que los "conspirativoparanoicos".
Por mi parte, espero publicar en breve un artículo sobre el papel de los medios de comunicación en el día de la sentencia. Algo así como: "El periodismo ante un día crucial".
Ya está muy cocido. Espero que en breve complemente al tuyo.
Muy buen debut, querido farero. Bienvenido a Ex Profeso y date por presentado públicamente.
Creo que este es el comienzo de una gran colaboración.
Salud, y que la luz nos ilumine.
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