miércoles, noviembre 21, 2007

AGARRADO A LA LECTURA

Se le puede ver todos los días en sus dos o tres sitios de siempre. Sentado en las escaleras del Metro, dentro si llueve, fuera si no; en un banco de la calle, siempre el mismo, como si fuera el sofá de su casa; o recostado en un murete cercano a una Biblioteca Municipal, una con nombre de un ilustre.

Siempre está leyendo. Normalmente un periódico. Probablemente porque lo consiga fácil y gratis. Cada día lee uno distinto, es un tipo plural. No sabemos si porque se lo exigen las circunstancias o porque realmente no discrimina ninguna letra, sea quien quiera el que las disponga una tras otra. Eso sí, casi nunca lee la prensa del día, suele ser atrasada. Seguramente releída anteriormente por otros, que una vez consumida su información, se abandona en cualquier lugar. Habitual hoy en día, ya se sabe, eso de la prensa de usar y tirar.

Es difícil calcular la edad de tan voraz lector. Seguramente porque la calle le ha moldeado el aspecto de forma peculiar. Puede tener 35 y aparentar 55. O tener 55 de verdad. Da igual, el caso es que parece viejo, imagínese el lector lo que quiera. Lleva una poblada barba grisácea, larga, como la de un rabino judío. Lo que no quiere decir que sea judío, aunque eso tampoco se puede saber a ciencia cierta, claro. Sus cejas van a juego con la barba, y coronan unos ojos de color indefinido, pues no los muestra jamás. Recorrer una línea tras otra parece ser su único fin. Pero, es probable que sean unos ojos pequeños y negros, hundidos en una faz de tez curtida, ornamentada con grietas y arrugas que colindan con párpados y boca. Otra cosa no correspondería con un hombre así. También es delgado, muy delgado, y dotado, en principio, de bastante altura. Aunque quien sabe, siempre se le ve sentado, nunca de pie. En ocasiones, está descalzo. Su ropa es un compendio de harapos de difícil descripción. Sobresale, eso sí, los tonos negros y grises de su indumentaria. Claro, a juego con todo lo anterior. Si fuera de Armani o Ruiz de la Prada no pegaría nada con lo descrito y el lector dejaría de leer. Pero tranquilo se quede éste, que parece un pobre de verdad.

Lee, lee y lee. Nunca hace otra cosa. O por lo menos, a la vista de los demás. Está sentado y lee. No se le ha visto nunca buscar en la basura, tocar la flauta histriónicamente, pedir limosna o pordiosear sin rumbo fijo. Siempre está sentado y leyendo. Y lee de todo. Prensa gratuita, revistas y periódicos de tirada nacional, de izquierda y de derecha, normalmente tan oscuros y callejeros como él. Hace tiempo que habrán salido del quiosco. Lee muy quieto, sin aspavientos, como si la concentración alcanzada le narcotizara. Acerca mucho sus ojos al papel. O no ve bien, o precisa imbuirse más en la lectura, vayamos a saber. Parece lector experto, no cabe duda. Desprende mayor sapiencia que algún magíster de la universidad. Sí, de verdad. Mejor no poner ejemplos, que no terminaríamos.

Ahí le vemos, sentado día tras día en sus lugares de lectura, cercanos siempre a una biblioteca. ¿Casualidad? De nuevo, vayamos a saber. ¿Y qué se le pasará por el pensamiento a este docto mendigo? Figurémonos por un momento la situación. Malvivamos en un barrio de Madrid, inclemente situación ésta por varias circunstancias que podemos imaginar fácilmente. Apenas tengamos nada para comer ni ropa que vestir. Ni cama para dormir ni nadie con quien hablar. Sepamos que no tenemos televisión, ni Playstation, ni un cuarto de baño. Hagámonos a la idea de todo ello y de cientos de miles de cosas más. Y ahora, pensemos qué hacer. ¿Ponernos a leer? ¿Por qué leer, acaso puede vivirse de ello? No se sabe, habría que preguntárselo. Pero él lo hace. Y constantemente.

¿Le ayudará a olvidarse de su situación? O al contrario, ¿le ayudará a comprenderla? ¿Qué pensará de lo que publicado en los periódicos? Seguro que llora. O de pena o de risa, da igual. ¿Se sentirá reflejado en lo publicado, o se sentirá en otro mundo? ¿Qué pensará de los políticos y de sus trascendentales discusiones? Seguro que habrá leído a Esperanza Aguirre quejarse de que no llega a fin de mes. ¿Qué pensará de ello? ¿Y de esas encuestas de “lo que más preocupa a los españoles”? ¿Le importa la crisis de Pakistán, Gran Hermano o el FMI? Sería absolutamente interesante que nos contestara. ¿Cómo ve un indigente lo que ocurre a su alrededor? ¿Qué pensará del mundo y de la prensa? Seguro que es un juzgador distinto. Y ahora pensemos, ¿de verdad se creerá la gran mentira académica (y qué desgracia, ya no sólo académica) de que los medios de comunicación son “notarios de la realidad” o “una ventana al mundo”? ¿Qué habrá visto él que en los medios ignoramos desvergonzadamente? Seguro que nos acusa de engreídos y altaneros: creemos que plasmamos la realidad cuando solamente creamos una paralela y artificial.

Pero, la gran pregunta, ¿por qué leer? ¿No tiene otra cosa que hacer? ¿O su afán de comprender le quita el hambre? ¿Se comprende todo mejor siendo como él, o todavía se entiende menos el mundo? Cuánta frivolidad tiene que detectar, y cuánta ignoramos nosotros. ¿Por qué leer? Puede que haya otra posibilidad, y que todavía no hemos contemplado. Puede que esté aquejado por algún extraño síndrome o enfermedad. Cosas más raras se han visto. Unos recogen, sistemáticamente, basura. Otros, animales. A lo mejor, este hombre lee. En cualquier caso, bendito síndrome, bendito virus, o lo que sea. A más de uno habría que inoculárselo en la yugular.

Todavía retumba la gran pregunta, ¿por qué lee? A lo mejor se desespera, y sabe que nunca saldrá del hoyo en el que se encuentra. O quizás le de igual, vayamos a saber. Puede pensar que en el otro mundo, en éste, somos igual de indigentes que en el suyo. Indigentes morales, que seguro que es mucho peor.

10 comentarios:

Jesús López dijo...

Es una bonita reflexión, yo me inclino a pensar que es un simple pasatiempo, todo es un simple pasatiempo... la diferencia es saber elegirlo, o no?, porque uno es mejor que otro? no lo sé? Aunque algo intríseco a mi me dice que es mejor leer y dejarse llevar por las letras de un periodico, o una revista, o una novela o un folleto del carrefour... o lo que sea, para entretenerse un rato que contar las palomas de la plaza real o beber cartones de vivo hasta la saciedad, pero puede ser que no...


Me gustó mucho tío!

Ah, por cierto, te confundí con tu primo Lourido en youtube, en un comentario que puso en el cortometraje, curioso jejeje.

Un saludo!

woody dijo...

Porque se evade, porque sueña una vida mejor, porque se apena de las desgracias de otros que están peor que él, porque mira con ironía las palabras de los políticos, porque tiene mucho tiempo y no le gusta la televisión, porque siente que pertenece al mundo del que hablan los peródicos o quizá que no pertenece y mira a los "marcianos" que pasan por su lado... ¿porque leer es divertido?

María Elvira dijo...

No me atrevo a responder semejante pregunta, tal vez porque no hay respuesta. Precioso texto. Genuino, pertinente y necesario.
Iba a calificarlo en ese marcador que tienes pero "¿mola?", no mola, es que es muy bueno.

Aitor Lourido Rodríguez dijo...

muchas gracias a todos por vuestras aportaciones. Ya sabéis que para mí son muy estimables.

jesús: cierto. mejor leer que no emborronar tu mente destruyendo con vino de 20cts las pocas neuronas que tenemos...

woody: sí, quién sabe, pueden ser esas razones y otros cuantos cientos más. Salvo la de la tv, que por mucho que le gustara al pobre hombre...

elvira: cuánto tiempo sin verte por aquí. me alegra que vuelvas a colaborar en mejorar mis textos. jejeje, lo de "mola" es así, qué le vamos a hacer, yo no lo he puesto... En fin, ya sabes, es el lenguaje que se lleva...

muchos abrazos a los tres

Oscar Chamat dijo...

no se quien dijo (creo que fue un nobel) que en leer es una de las mejores formas de utilizar la cama y la mejor forma de viajar... viajar a otros lugares o lejos de si mismo.

Yo te quiero proponer otra pregunta: ¿que nos impulsa a escribir?...

saludos...

omchamat
blog:
http://lasmiradasperdidas.blogspot.com

JuanBM dijo...

Hola Aitor
La historia es contundente, ese lector mudo al lado de problemas que parecen sólo importar a los medios de comunicación, en los que en muchas ocasiones pasan desapercibidos problemas más comunes.

Yo no sé por qué lee, pero acaso si se me ocurre contestar a la pregunta de por qué se escribe, pensaba en el inmenso Cervantes liberándose entre las palabras de una realidad tan mísera, inventando mundos que tienen algo de catarsis para quien los lee. Pensé en Miguel Hernández, un niño-poeta-cabrero-humilde tejiendo en poemas su universalidad de hombre que se mira en elementos naturales y se identifica con ellos.

Bueno, lo dejo aquí.
Luego adjunto la dirección de un blog que hacen personas que están en la calle como tu personaje.

Saludos

Oscar Chamat dijo...

y mi pregunta es... aquellos que creemos que escribimos acaso no somos como aquella persona de edad indefinida que, creo yo, trata de huir de la realidad por la lectura, pero con la diferencia que el huye hacía mundos creados mientras que los que creemos escribir creamos nuestro mundo para huir?.

¿por qué escribimos?..

saludos y deliciosa entrada

omchamat
blog
http://lasmiradasperdidas.blogspot.com

Jesús López dijo...

Supongo que escribir es una necesidad, por lo menos en algunos momentos... a veces un estado de animo te impulsa a escribir además de querer reflejar lo que sientes sin que se vaya todo al garete, porque, como todos sabemos las palabras se las lleva el viento... y lo que se escribe no, para lo bueno y para lo malo

La nueva. dijo...

¡Hola! Ésta es mi primera incursión en tu blog y, aunque ha sido practicamente el azar el que me ha traido hasta aquí, me alegro de haberlo encontrado.
He de confesar una cosa y es que he entrado en él principalmente por un motivo: me sorprendió ver que te apellidabas igual que yo (Lourido Rodríguez) y que habias hecho periodismo (estudio último año de Comunicación Audiovisual en la Pontificia de Salamanca).
Por otra parte, las reflexiones y la manera de exponerlas son estupendas y respecto a la pregunta: desgraciadamente no podemos vivir de la lectura pero está claro que los que la disfrutamos vivimos mejor gracias a ella.

Aitor Lourido Rodríguez dijo...

muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios, dan mucha vida a todo esto:

Óscar: vaya, menuda pregunta te has sacado de la manga... ¿Por qué escribir? Yo lo hago porque, una vez que después de haber leído he COMPRENDIDO algo, trato de contárselo a alguien para que ése también puede ENTENDER nuestro mundo. Entendiendo y comprendiendo, y luego dejándolo por escrito, es como germinan los individuos LIBRES. Porque comprender es libertad. Lo demás es supeditarse a los "poderes", sean estos naturales , divinos o humanos. Yo escribo porque cuando lo hago pienso que, de verdad, soy más libre.

juan: continúo el argumento contigo, pues bien creo que Miguel Hernández o Cervantes escribieron en buena parte por lo que acabo de decir. Su comprensión, intelecto y sensibilidad, su extraordinaria lucidez para interpretar el mundo que les rodeó, les otorgó una posibilidad nunca desdeñable: escribir y, en parte, escapar de su realidad, pensando que lo que tenían que decir trascendería y le serviría a alguien. ¿Acaso los que escribimos, o hacemos arte, como tú, no soñamos con que algo de nuestro pensamiento trascienda? Quién sabe para qué puede servir lo que expresamos...

jesús: y enlazo contigo también. Pues eso es precisamente lo que tú dices: que a nuestras palabras no se las lleve el viento...

la nueva: bienvenida a Ex Profeso, espero que te conviertas en una fiel lectora. Además, te daré otra sorpresa: ya alguien me había comentado que había otra Lourido por ahí... Simplemente porque un profesor me preguntó hace tiempo si tenía una hermana en la facultad... Creo que me dijeron hasta tu nombre. No te lo digo pues veo que conservas aquí tu anonimato. En cualquier caso, me alegro de conocerte. Podíamos haber coincido antes en persona, porque en realidad sólo nos llevábamos un curso de diferencia. Yo me licencié en Junio pasado. Me alegra saber de ti. Ahora no me confundas con mi hermano, que acaba de entrar en la facultad este año, jeje.


Queridos amigos y fieles lectores, sois una maravilla. Gracias por vuestro apoyo y comentarios. Muchísimos abrazos a todos.