lunes, agosto 27, 2007

REFLEXIÓN SOBRE LA DEMOCRACIA

“Se plantea la cuestión […] de quiénes son los amigos de la democracia y también de cómo se ha interpretado la palabra “democracia”. La idea que yo tengo es que el hombre común, sencillo y humilde, simplemente el hombre corriente que mantiene a su esposa y a su familia, el que sale a combatir por su patria cuando ésta lo necesita, acude a la urnas cuando corresponde y marca con una cruz la papeleta para indicar al candidato que quiere que se elija para el Parlamento, él es la base de la democracia. Y también es fundamental para esta base que ese hombre o esa mujer puedan actuar sin temor, sin ninguna forma de intimidación ni discriminación. Yo me mantengo sobre la base de las elecciones libres en el sufragio universal y eso es lo que consideramos la base de la democracia. Pero no opino lo mismo sobre una democracia engañosa, una democracia que se define como democracia porque es de izquierdas. Hacen falta todo tipo de personas para constituir la democracia, no sólo de izquierdas ni siquiera los comunistas. No admito que un partido o un equipo se llame demócrata porque se estira cada vez más a hacia las formas más extremas de revolución. No acepto que un partido represente necesariamente la democracia porque se vuelve cada vez más violento a medida que se vuelve menos numeroso.

Hay que tener un poco de respeto por la democracia y no usar el término con demasiada ligereza. Lo que menos se parece a la democracia es la ley de la calle. […]

La democracia no se basa en la violencia ni en el terrorismo sino en la razón, en el juego limpio, en la libertad, en respetar las ideas de los demás. La democracia no es una ramera que recoge en la calle un hombre con una metralleta”.

Winston Leonard Spencer Churchill
(La Segunda Guerra Mundial, capítulo XXI, tomo II)


Churchill tenía valores decimonónicos, condimentados con fuertes dosis de pragmatismo político y profundas creencias anticomunistas, hasta el punto, esto último, de generarle graves prejuicios que en no pocas ocasiones pudieron haberle llevado a protagonizar graves equívocos cuando detentaba enormes responsabilidades. Su visión de la Historia y del contexto político mundial de preguerra estaba profundamente mediada por esta convicción. Tal era su obcecación que llegaba a conclusiones precipitadas, incluyendo en el saco comunista a casi todo movimiento político de izquierdas que fuera un poco más allá del siempre contenido y moderado laborismo británico. Su oposición, cuando todavía no era primer ministro, a la intervención británica en la guerra civil española a favor del gobierno republicano es una clara muestra de ello.

Sin embargo, mencionados estos matices, convendrá el lector que la figura del flemático Churchill se corresponde con la de una de las más importantes figuras democráticas de toda la Historia. Su fortaleza ideológica le impulsaba a creer firmemente en el único sistema de gobierno que, por el momento, ha dado relativa prosperidad a los países donde se ha implantado, superando ampliamente, tanto cuantitativa como cualitativamente, a cualquier otro que se haya ensayado jamás, incluido, por supuesto, el comunismo, en cualquiera de sus variables ideológicas. Ahora bien, la democracia, aun siendo sobre el papel un modelo gubernativo justo y equilibrado, no ha sido correctamente interpretada por algunos. O, todavía peor, han querido mancillarla reiteradamente con ánimo de someterla a sus ilegítimos intereses particulares, normalmente relacionados con la ostentación ilimitada de poder.

El 30 de enero de 2005, Irak celebró elecciones generales en un contexto que, de darse en cualquier otro lugar de Europa o en Estados Unidos, hubiera sido inconcebible. Los iraquíes acudieron a las urnas, decían los auspiciantes del evento, con “libertad” para elegir a su gobierno y representantes. Irak estaba en guerra, con decenas de muertos cada día (cuando no cientos) por las acciones terroristas. Pero se permitió el “paripé”. Nadie pensó en los millones de iraquíes que no acudieron a votar por miedo a las represalias del integrismo islamista. Y quienes lo hicieron, ejercieron el voto bajo unas medidas de seguridad que demostraban precisamente que no era el mejor escenario posible para levantar democráticamente a un país. Pero el “paripé” se consolidó, y hoy “Irak es una democracia”. Pocas voces se alzaron para advertir que los iraquíes deberían practicar la democracia “sin temor, sin ninguna forma de intimidación ni discriminación”. Hoy en día, esas circunstancias siguen sin darse. E incluso, para más inri, lo que antes valió, parece que ya no sirve: EE.UU ya no confía en Nuri al Maliki. ¿Se dará ahora marcha atrás? ¿Y si Maliki se niega, porque está “legítimamente elegido” por los iraquíes? Tendrá razón, ateniéndonos a lo que siempre se ha sostenido. Entonces, ¿qué hará “Occidente”? ¿Organizará un boicot semejante al implementado contra Hamás, en Palestina, gobierno elegido democráticamente? ¿No estarán los paladines de la democracia tomando el concepto con “demasiada ligereza”?

En Venezuela, el panorama político comienza a tomar tintes verdaderamente dramáticos. Y aquí nos encontramos precisamente con otro caso en el que, aparentemente, el representante supremo del pueblo ha sido elegido democráticamente. Ya expresamos en Ex Profeso nuestras ingentes reservas ante tal aseveración, por lo que no ahondaremos mucho más. Aunque las últimas noticias se antojan absolutamente desquiciantes, queriendo Hugo Chávez disfrutar de su poder indefinidamente. La pantomima bolivariana comienza a mostrar impúdicamente sus verdaderas esencias ideológicas, definitivamente totalitarias. Chávez tiene, como sabemos, un particular concepto de democracia, extrapolable a buena parte del resto del subcontinente americano, donde la demagogia y el populismo (de derechas e izquierdas) han causado catástrofes inconmensurables. El problema, como también señalamos en este mismo foro hace unos meses, es que buena parte de la izquierda se está identificando peligrosamente con este discurso, dañando muy gravemente al concepto de democracia. Convendrá recordar, entonces, a los más exaltados de la izquierda, que su posición ideológica no es condición suficiente para adherirse al grupo de los demócratas, como bien señala Churchill. Y cuidado con los revolucionarios (bolivarianos o de cualquier otra especie), pues puede que sus métodos y discurso, por muy cercanos que estén a la calle, no hagan honor al sistema democrático.

En el caso de España, nuestra democracia contempla uno de los grandes escollos que señala el ex político británico: la violencia. El País Vasco es de los pocos lugares europeos donde las condiciones para el ejercicio de la democracia se dan en su mínima expresión. Libertad amenazada, graves dosis de intimidación y violencia terrorista no suponen el mejor caldo de cultivo para unas elecciones plenamente democráticas. El caso vasco no llega, ni muchísimo menos, a los niveles de Irak, o del Ulster (donde hasta hace poco la autonomía estaba suspendida), zona con la que siempre se han querido establecer paralelismos (aunque muchos de ellos infundados y descabellados). Pero la situación en el País Vasco ha de mejorar sustancialmente. De momento, la convivencia en esta Comunidad Autónoma es, en la amplísima mayoría de sus regiones, perfectamente normal. Pero, si la situación empeora, ¿tomaríamos medidas similares a las desplegadas para Irlanda del Norte? ¿O nos engañaríamos a nosotros mismos, creyendo que la democracia consiste en la mera introducción del voto en la urna, haciendo oídos sordos y cerrando los ojos a lo que nos circunda? Muchas décadas llevamos escuchando a nuestros políticos decir que la libertad en el País Vasco está amenazada. Pero muy pocos verbalizan que, si la libertad está amenazada, también lo está la democracia, y todo lo que ello conlleva.

En resumen, la salud de la democracia como sistema lleva maltrecha desde no poco tiempo y en distintos lugares. Si bien ahora, con el mundo intercomunicado, observamos en su conjunto las numerosas células cancerosas que la asolan simultáneamente. Leyendo la historia y oteando nuestro mundo de hoy con ojos atentos, nos percatamos de los diferentes atropellos que, en nombre de la democracia, han cometido todas las tendencias políticas, desde el neoliberalismo hasta el comunismo, pasando por cada una de las posturas intermedias. Así pues, la conclusión asoma por sí misma: solamente hemos sabido maltratar al único sistema que, con multitud de reservas, nos ha dado algún fruto. Lo que, al fin y al cabo, supone maltratarnos a nosotros mismos.

4 comentarios:

María Elvira dijo...

A cualquier cosa se le llama libertad y de ese modo a cualquier cosa se le llama democracia. Esta confusión y perversión en el significado de los términos y en que cada cual pueda darle el significado que más le convenga (tanto personas, como organizaciones, como países...) nos hace flaco favor pero es inevitable, hace poco leí en algún lugar que ese era el sacrificio que se le hacía a la democracia. Paradójicamente ese sacrificio es justamente el que puede acabar con ella (o impedir que llegue a nacer).

¿580 canciones? pues no está nada mal, si son de las buenas, imagínate 580 canciones en un recopilatorio del mejor reggaeton, que miedo.
Abrazo.

Jesús López dijo...

Ufff esto es duro de hablar, hay tantas reservas en mi discurso que no si tan siquiera seré capaz de postularme de algún modo.

Diré que las cosas son distintas dependiendo del lugar donde nos encontremos, como bien has dicho lo que sucede en el Pais Vasco son simples escarceos en comparación de la batalla campal de Irak (con sus sonrojantes elecciones), en ese caso podemos sentirnos privilegiados, pero para los que no estamos conformes de como van las cosas nos gustarían unas democracias mucho más profundas e idealistas... todo se andará, como le decía a María, dependerá de la fuerza que hagamos las nuevas generaciones.

El tema de latinoamerica es más escabroso si cabe que el resto, puesto que bajo mi punto de vista se necesita una revolución política en todo el continente, pero cuando a la vista de ojos ilusos (como los míos) observo las últimas actuaciones de Hugo Chavez no siento más que miedo, aunque más me acojona (permíteme la palabra) Estados Unidos... lo único que siento es que por cualquiera de los lados se están haciendo las cosas muy mal.

Y mientras tanto la gente sufre censuras en Venezuela, ataques devastadores en Irak, leyes absurdas en EEUU, caciquismo bochoronoso en España y explotaciones medievales (tanto comerciales como humanas) en Sudamérica y Asia. Cuanto más escribo más mal me pongo...


Oye Aitor, creo que voy a ver a Santi el viernes, haber si lo lío pa que se haga tambien un blog... nos vemos...

María Elvira dijo...

Sobre la muerte de Puerta tras las portadas de ayer.

La verdad es que la cobertura que se le ha dado a esta muerte sí que ha sido desproporcionada. Es un hecho triste que puede afectarnos de manera personal, pero eso no es excusa para copar la actualidad durante días con un hecho tan puntual al que podría hacerse mención y todos los minutos de silencio que se quieran pero no esto que esta pasando. Sin duda es el morbo lo que llama la atención en las portadas de los principales periódicos del país.

Aitor, si te metes en el blog de Victor tiene un artículo sobre esto, además de otros muchos que ha publicado en un arranque periodístico jejejeje

Hasta luegooooo.

Aitor Lourido Rodríguez dijo...

hola amigos:

Elvira: sí, a todo se le llama libertad. Pero: "La libertad no consiste en no enterrar los excrementos que se hacen. No hay animal más libre que el gato, pero entierra sus excrementos". (Por quién doblan las campanas, Ernst Hemingway).

Jesús: comparto lo que dices. El PV no es Irak, ni Yugoslavia, ni el Ulster. Porque en estos lugares existen factores religiosos, étnicos e históricos que no se dan ni se darán nunca en nuestra Comunidad Autónoma. Por eso los conflictos no son comparables, como ya he dicho. Pero sí que lo son en cuanto a la disminución de la libertad por mor de la violencia y la amenaza continua. De momento, todo es sostenible. Pero, ¿y si llega un momento en que no lo es? ¿Seremos valientes para reconocer la situación y tomar las decisiones que haya que tomar? Espero que no lo veamos nunca.