He aquí uno de los binomios a los que con más insistencia suelen adherirse precisamente aquellos que, sin distinguir una llave inglesa de un Goya, despliegan desvergonzadamente toda su osadía verborreica para referirse a la cultura, sin percatarse lo más mínimo de lo poco amigables que resultan ambos términos.
En realidad, duele comprobar que lo que en principio podría quedar simplemente como un despropósito retórico más, propio de la volatilidad dialéctica y vacuidad de significado en el que se mueve la élite pseudointelectual contemporánea, se va convirtiendo en una implacable realidad que la lógica de mercado ha ido imponiendo progresivamente, sin síntoma alguno de reversión. La cultura ya es industria. O lo que es lo mismo, lo cultural ya no es más que una nueva línea de producto, fácilmente reproducible a gran escala y envuelta plenamente en la omnipresente y omnipontente lógica de la oferta y de la demanda. En el fondo, hablamos de industria cultural en los mismos términos en los que nos referiríamos a la industria del automóvil, a la industria tecnológica o la farmacéutica.
Las consecuencias de haber caído en dicho planteamiento ya son palpables. El vahído cultural que nos embarga repulsa a la mente mínimamente razonable. La invasión de lo kitsch alcanza niveles estratosféricos, cosechando éxitos inadmisibles. La cultura de lo cutre, de lo light, de lo étereo, de lo mediocre, ha despertado pasiones entre las masas. Lo que ayer hubiera sido considerado un intolerable ejercicio de mal gusto o suprema zafiedad, hoy día es enaltecido por los individuos que, conscientes de sus extremas limitaciones, se creen capaces de reproducir fenómenos “artíticos” o “culturales” similares. He aquí la esencia de la cuestión. Cuando la cultura se populariza, con ansias de democratizarla, suele aducirse, se corre el peligro de atentar contra sus esencias mínimas de calidad, adulterando gravemente el principio gracias al cual la cultura se considera como tal: la aportación intelectual al receptor. El fenómeno del “Koala”, el “Amo a Laura”, el “reaggeton”, la “Tata Golosa” o “Ponte el cinturón” son pequeñas muestras de mediocridad cultural, pero de ingente éxito popular. ¿Por qué triunfan? Redundemos en ello: sus consumidores optan por lo vulgar y anodino porque reconocen, introspectivamente, sus incapacidades para comprender y crear cultura tradicional. Así, la cultura de masas, ideada y materializada en el tejido manufacturero de la industria cultural, sirve para que millones de personas se sientan mejor, integradas en un sistema que hacen propio y que comprenden, además de creer que son capaces, ellos mismos, de crear “cultura”. No en vano, un par de pareados con un estribillo insultantemente repetitivo pudiera resultar suficiente y eficaz.
Cuando la lógica capitalista invade el ámbito de la cultura, ésta termina por acabar completamente desnaturalizada y prostituida. Los escritores trabajan por encargo, excesivamente tutorizados y pensando en clave de “best seller”. La industria discográfica anhela éxitos de consumo rápido y fácil reproducción, elaborando “singles” que jamás perdurarán más allá de lo que la propia empresa planee. El cine obvia la calidad de sus historias para centrarse en la mera espectacularidad de unos relatos cada día más homogeneizados. La pintura contemporánea, vacía de contenido, esconde en sí misma la falta de ideas y mediocridad de los artistas modernos.
En definitiva, cuando el dinero es el patrón de medida para impulsar, elaborar y dar a conocer una obra, sea cual fuere la naturaleza de ésta, superponiéndose al mensaje y al contenido, a la idea e incluso al sentimiento, el resultado no irá más allá de un mero subproducto comercial de esa nueva industria, la cultural, que a la sazón solamente servirá para lo que sigue: dar testimonio ilustrado, de cara al futuro, de la paulatina degeneración de nuestra especie.









7 comentarios:
Lo que dices es cierto, pero no del todo cruel, es cierto que nos abruman las muestras de "cultura rápida" sin contenido ni motivaciones artísticas, pero yo creo que simplemente se trata de desmarcarse de todo eso y buscar lo que de verdad te interesa, es decir una buena canción o un buen libro... con los medios que tenemos hoy en día cualquiera puede hacer una canción o pintar un cuadro y hacerlo ver, la clave está en buscar la calidad en la cantidad.
Es verdad que no me gusta que ensucien de basura todo el arte pero es lo que tenemos, lo que no podemos decir es que hoy en día no se hacen cosas buenas (que no lo dices, ojo), tan solo tenemos que comprender que, en la mayoria de los casos, los grandes creadores van a ser artistas minoritarios que sobreviven en este mundo tan solo porque hacen lo que les gusta y nos muestran lo que llevan dentro...
Y para muestra un botón, Diego Vasallo es uno de los máximos exponentes de arte en la música popular española, sin embargo las ventas de sus discos no creo que superen las 15000 copias... lo que intento decir, y creo estoy de acuerdo contigo, es que cuando el dinero se mete por medio ya nada va a ser igual y vamos a hablar de artículos comerciales sin ningún valor artístico, salvando algunas excepciones con bastante fortuna.
Como podrás observar me encanta este tema, espero que algun dia lo podamos tratar bis a bis... Saludos!!!
Bienvenido de regreso!!
Un poco negativo, te veo. Para combatir la invasión de la mediocridad cultural - aumentando tu sensación de bienestar y reduciendo el nivel de bilis - te recomiendo mi táctica: la resistencia activa. Esto es, pulsar el botón del mando a distancia, el stop en la mini cadena o la criba inclemente de exposiciones, libros, etc. Haz de tu cerebro una trinchera inexpugnable y estarás preparado para, cuando tengas la oportunidad, poner una pica en Flandes. He dicho. Salud y buenos alimentos.
L.B.
hola amigos.
jesús: veo que coincidimos. y efectivamente, yo no he dicho que hoy en día no se haga buena música, literatura o arte, es decir, buena cultura. pero es una cultura no industrializada. y precisamente por eso no sale a la luz, porque está fuera del mercado. una pena.
brithuss: y eso mismo lo enlazo con lo que tú bien dices: habrá que buscarse la vida para acceder a un buen libro o pasearse por una buena exposición. el muro mental que tenemos que levantar para mantenernos aislados de toda bazofia tendrá que ser bien alto y resistente, pero confío en que podamos construirlo. de hecho, nuestro particular contubernio es el mejor cimiento para levantarlo.
abrazos a ambos.
Y así es, es esa idea que pende sobre nuestras cabezas, no sólo la cultura sino todo lo demás se "democratizado", todo el mundo tiene derecho a todo: cualquiera si es su sueño (que horror) puede llegar a ser cantante, música , actor, modelo... ya sabes. también me interesa mucho este tema, ya que perjudica a muchas de mis aficiones y cada 50 canciones sólo me encuentro con 7 buenas (lo mismo con libros y demás). Lo que yo creo que va a pasar es que las creaciones de calidad quedarán marginadas a círculos minoritarios que de verdad se interesen por ellas, mientras, la gran mayoría seguirá confundiendo lo cultural con los programas del corazón, las frases de moda y la música o la pintura que no se merecen tal nombre. La esencia del arte se mata cuando se industrializa.
Si me pongo te escribo la segunda parte del Ulises. un abrazo
Hola,
Estoy totalmente de acuerdo con vosotros. Y, en efecto, el debate es muy interesante. Sólo me gustaría aportar dos observaciones;
Creo que es posible que, por un déficit en la calidad de la enseñanza, está "cultura basura" tenga una profunda raíz subversiva. Me explico. Por ejemplo, sea un niño, que en su infancia estudia música en un conservatorio y se impregna de obras clásicas, todas ellas con un tema trascendente, una armonía y belleza musical objetiva. Cuando, desde su estoica solidez cultural, escuche alguna de esas canciones basura que mencionaba Aitor, las recordará como una soporífera muestra de mal gusto. Y no hablará de ellas con nadie. Sin embargo, si ese mismo niño ha crecido escuchando a Isabel Pantoja, el Koala, etc... no comprenderá como una obra clásica puede tratar otras temáticas y le resultará insoportable. Esto es, este último niño, además de carecer de cultura -en ese ámbito- será un elemento patógeno para la ella, pudiendo incluso llegar él a ser un generador de "cultura basura". Creo que esto se puede extrapolar a todos los ámbitos. Véase sino, por ejemplo, los libros autobiográficos y de anécdotas que publican "periodisticuchos" de escaso crédito y famosos holgazanes que nunca han dado golpe en su vida. Y el caso es que los venden.
Finalmente, un dato más optimista. Si analizamos la situación de decadencia cultural que vive Occidente, podremos observar que España resiste más o menos bien. Aunque parezca una payasada, me sirve un poco de consuelo que en otros países supuestamente más avanzados que nosotros la cosa vaya peor que aquí. En todo caso, no me gustaría zanjar sin hacer una mención a todos los organismos del Estado que favorecen todavía la creación de una cultura verdadera y de calidad. Me refiero al "ente público" RTVE. Programas de radio como "Hablando en Plata", "El factor Humano"... y de televisión como "La noche temática", son modestos pero verdaderos granitos de arena a la construcción cultural de la Sociedad. ¿Por qué son de RTVE? Porque aunque no los vea nadie (cosa que pasa con La 2) dá igual, porque paga papá Estado. Y así debe ser.
Saludos
hola amigos, qué sería éste blog sin vosotros???
elvira: sé que que te motiva el tema. lo hemos hablado entre nosotros cientos de veces y siempre hemos llegado a las mismas conclusiones. creí que era hora de ponerlas por escrito. por cierto, he mirado lo que me mandaste. y ya tengo en mi poder 580 canciones. no está mal no?
juan: muy buena aportación. de acuerdo contigo en todo lo expuesto. Y por supuestísimo, con tus últimas líneas. Y hay muchos más programas magníficos, tanto en radio 1 como en radio 5. HOy, por ejemplo, la edición de Documentos, a las 15.h ha sido espectacular. Por algo he escogido yo esta casa como escuela de periodismo. Y eso que, obervando bien, corremos peligro de que un par de mediocres que están al frente acaben mancillándolo todo. Lo veremos en unos meses.
abrazos a todos
No te quepa duda. Yo lo último que he oído es lo de liquidar La 2, porque no tenía audiencia. Y no he oído más porque no he querido. Como si estuviera hecha para tener audiencia.
Bueno, mejor me callo y no sigo, que no quiero desviar el tema del debate. Pero bueno, lo que sí es cierto es que con el paso del tiempo has ido cogiendo un discurso más estatalista, jejeje. Y la guinda al pastel la ha puesto tu entrada en RNE. Que si tiene prestigio (Aggrrr, y no la Ser, jejjejejeje...) Celebro que coincidamos en eso. Ya sabes lo que tenemos que hacer. Afiliarnos al partido de Hipólito e intentar saltar a las próximas generales.
Saludos
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