Observando con mínimo detenimiento el contexto internacional, cualquiera mínimamente avezado se percata de las espantosas consecuencias que ha traído consigo la fanática aplicación de las medidas capitalistas en las economías de medio mundo, llamadas ahora neoliberales, y que han dejado huérfano de futuro, bienestar y capacidad de supervivencia al otro medio. Por supuesto, los más básicos mandamientos de la razón, el humanitarismo y la justicia, obligan a tomar un cambio de rumbo que corrija lo que nuestros antecesores convirtieron en despropósito y vergüenza. Pero, una vez reconocido que Roma es el destino, toca decidir qué camino emprender.Dentro de la izquierda, probablemente la única postura política comprometida con el proyecto, los hay que se han equivocado de camino. Primero, por “reducir” al enemigo a uno sólo: los Estados Unidos. Y segundo, porque aliarse con los enemigos declarados de éste puede que deslegitime ideológicamente a quien así procede. La izquierda radical ha cometido, consciente y premeditadamente, estos errores. El utilitarismo-maquiavelismo de los que justifican las dictaduras chavista y castrista, los que enarbolan todavía la bandera de la dictadura proletaria marxista, los que idolatran a Lenin, Guevara o Marcos o los que desconfían por sistema de las Naciones Unidas, convierten su discurso en una inoperante y autoritaria amalgama de banalidades, utopías y trasnochadas disquisiciones ideológicas alejadas del hasta ahora único sistema que, con sus deficiencias, ejerce la representatividad popular. Sepamos y tengamos presente, pues, que la democracia supone, para buena parte del radicalismo de izquierdas, todo un anatema.
La presencia de dichos planteamientos en la discusión política, ocultos durante los últimos años tras la caída del Muro, ha experimentado un importante repunte desde que Hugo Chávez recaló en el poder en Venezuela. Militar ex golpista, se ha autoproclamado el líder del “Socialismo del Siglo XXI”. Tras esa rimbombante nomenclatura, que todavía no se conoce bien lo que significa, se escribe el “libro blanco”, la Biblia, de los “verdaderos” socialistas, comprometidos empedernidamente con la igualdad y la justicia sociales. Con su gran aliado, el dictador cubano Fidel Castro, líder de la “Revolución”, y dueño de los destinos de la isla durante los últimos cincuenta años, comanda las acciones políticas, económicas y sociales que desembocarán, y esta vez dicen que definitivamente, en “el otro mundo posible”. Pero, ¿cómo compaginar tan loable intención con el aferramiento sistemático y violento al poder? ¿Cómo hablar de justicia e igualdad social bajo tales condiciones? ¿Cómo, cercenando la libertad individual de cada ciudadano, se osa denigrar a las naciones capitalistas, sí, pero políticamente plurales y democráticas? ¿Qué mejoras sustanciales han introducido tales regímenes en los países que mandan? Ni educación libre, ni infraestructuras, ni abolición de clases. Nada. Sólo embelesamiento momentáneo de la masa. Es más, dichos jerifaltes han de considerar lo que sigue: los mismos que ahora idolatran sus cacareos, se encargarán de retirarles tal privilegio cuando, con el más mínimo ramalazo mental, se percaten de la mastodóntica estafa a la que están siendo sometidos.
Los intelectualoides más cómplices de tales aberraciones se hacen ver en diferentes foros virtuales, aleccionando tendenciosamente a sus seguidores, provocando que la nueva moda de la izquierda radicalizada extienda sus influencias con una divulgación anteriormente desconocida. Nunca antes los clásicos de la izquierda marxista fueron objeto de tanto manoseo. Y el gran problema estriba en la literalidad con la que dichos ideales se interpretan, negándose la necesaria y perentoria revisión. A pocos les incomoda, incluso, que el cuasianalfabetismo de los mandamases a los que aludimos más arriba sea indigno de recoger el testigo de aquellos cuya argamasa intelectual superaba astronómicamente a la de éstos. Obviar la validez de buena parte de la herencia marxista resultaría de una ceguera indecente. Pero recogerla sin la precisa actualización y mesura es un disparate mayor.
Conviene que la porción de la izquierda más extremista sosegue sus ánimos revolucionarios, no vaya a ser que los daños colaterales que inevitablemente provocan sus planteamientos acaben por consumirles a ellos mismos, sumergiéndoles de nuevo en la inopia de la dialéctica política post 89. El verdadero Socialismo del siglo XXI no puede pasar por negar impertérritamente el camino recorrido durante el siglo XX. Por muy infausto que éste haya podido llegar a ser, el devenir histórico ha desembocado en nuestros días con un legado del que también debemos extraer importante avances. Entre ellos, el de la democracia. Sería un crimen mancillar tal herencia. Como también lo es planificar el siglo XXI tomando como referencia la Revolución de 1917.
Aún así, atajando a tiempo el problema, podremos curar la enfermedad que padece la izquierda. La dureza de las críticas aquí expuestas tiene por objeto, más que nunca, invitar a nuestros “camaradas” más exaltados a la reflexión profunda. Quizá la pasión por un ideal haya ofuscado inconscientemente su entendimiento, provocando que su modus operandi todavía lastre y deslegitime sus objetivos. Es, pues, deber de la izquierda más realista ganarse a éstos para la noble causa pendiente para el siglo XXI. Los verdaderos socialistas, aquellos que sabrán reconocer a tiempo el malentendido, están llamados a liderar la gran alternativa: la socialdemocracia.









13 comentarios:
Efectivamente el socialismo tiene cáncer, de hecho está enfermo y en coma desde hace décadas.
Tres tumores lo consumen: el ingente rebaño tragicómico (ups, las masas víctimas de la pérfida alienación capitalista, perdón…), el estalinismo jurásico y, sobre todo, la autoproclamada “socialdemocracia”. Estos últimos, mendigos del capital, vagabundos reformistas; :P amenazan con metástasis: sirven de paraguas a la tragicomedia y, lo que es más grave, embaucan y anulan mentes lúcidas potencialmente revolucionarias.
P.D.: Hermano, no jodamos, que se te ve el plumero.
Muy interesante tu reflexión, pero discrepo en algunos puntos esenciales. En primer lugar que esa reflexión se ha hecho en la izquierda, y creo que en casi toda. El estatismo soviético o el capitalismo de estado no eran sostenibles democráticamente. No conozco a muchos que hoy reclamen a Lenin para construir el futuro.
Pero seamos también sinceros ¿qué alternativa tiene la socialdemocracia? ¿la sacralización del mercado cerrando los ojos a la injusticia que produce a nivel mundial?.
¿Quién hace los ajustes económicos más despiadados "con comprensión de clase trabajadora"? ¿Quién acaba salvando a un sistema que es injusto a nivel planetario?
Los partidos socialdemócratas están tan fosilizados como lo estuvieron los Partidos Comunistas a nivel europeo y de hecho han tenido que nacer movimientos sociales en vez de fraguarse en su seno. Y siguen naciendo y nacerán, afortunadamente.
Seguramente hay que pensar la izquierda y abrir muchos partidos políticos para un debate sincero.
Escribo esto y lo digo porque tengo amigos que han sido militantes, incluso desde la dictadura del General Franco, y han sido apartados cuando no confundían los intereses generales con sus propios intereses como hacían otros.
¿Qué es la socialdemocracia? ¿Tony Blair, Clinton? ¿la pura y simple gestión del capitalismo de pensamiento único? Creo que Zapatero es una excepción pues tiene algo de demócrata radical, que ha aprendido muchas lecciones dentro de su partido.
Saludos Aitor
querido hermano:
piensa, ¿a quién se le ve más el plumero? Los lectores opinarán.
Realmente, estás ofuscado. Pero eres de los recuperables, malo será que no acabes yendo por el buen camino. Tus propias carcajadas tronarán en el ambiente cuando, en muy poco tiempo, descubras que tus "camaradas" y guías ideológicos no son más que muebles de segunda mano...
Al tiempo al tiempo...
Ya sabes, el que se agarra a los muebles no se ahoga en el naufragio. Metáfora de esta humanidad, sin duda.
:P
estimado JuanBM:
el próximas entregas, sobre todo en la próxima, hablaré largo y tendido de la socialdemocracia. de la verdadera socialdemocracia, por supuesto. se me han puesto los pelos como escarpias al leer nombres como los de Blair o Clinton.
la socialdemocracia, emanada, como bien sabrás, de una histórica del marxismo como Rosa Luxemburg poco tiene que ver con lo que tu describes: cómplice protector del mercadeo mundial. su argumentación teórica es la evolución natural, necesaria y realista, de los postulados extremistas a los que hago referencia en el post.
Es una desgracia que, por ejemplo en España, hayan sido los socialdemocrátaas (o los que así se denominan) los que hayan (mal)vendido a manos privadas más empresas públicas. y lo que puede venir, según he podido comprobar.
ahondaré sobre todo esto.
un abrazo
Pues promete ser un debate interesante que no me perderé.
Querido amigo Aitor:
Interesante artículo, tanto por el fondo por la forma, todo sosiego y moderación – postura que me alegra y sorprende a partes iguales, teniendo en cuenta la pasión que mueve a quien lo redacta –. Lamentablemente, creo que no podré aportar nada interesante al debate que veo se inicia en el apartado dedicado a los comentarios. Lo que sí haré es recomendar un artículo de Werner A. Perger, analista político del semanario alemán Die Zeit, titulado "Se busca izquierda" y que encontraréis en la edición de Abril/Mayo de la revista FP (Foreign Policy) en su edición en castellano, concretamente en la página 42 y siguientes. Un abrazo
estimadísimo Brithuss:
obviaré la sobredosis de modestia que siempre acompaña a tus comentarios e intentaré acceder al artículo que mencionas. siendo tuya la recomendación, bien merecerá la pena. gracias, una vez más, por tu sincera participación.
Hola Aitor, agradezco tu paso por la Cancillería y aprovecho para leer tu estupendo blog, sin duda, perfectamente elaborado y documentado.
En referencia al tema que tratas en este post, puntualizo esto que dices:
"Obviar la validez de buena parte de la herencia marxista resultaría de una ceguera indecente. Pero recogerla sin la precisa actualización y mesura es un disparate mayor"
Creo que la herencia marxista sembrada por Lenin o Stalin no es aprovechable ni en la base ni en el planteamiento ni en la ejecución. La teórica marxista, en contraposición con las leyes del mercado, pasa por un fuerte control del aparato del Estado para poder ser llevada a la práctica. El revisionismo marxista no puede competir con el neoliberalismo moderado, al menos en estos tiempos, porque mientras el primero trata de deshacerse del yugo de autoritarismo necesario para su implantación, el segundo lleva lustros amparándose en el sistema "democrático" que cree defender.
Es un placer leer tus reflexiones.
Saludos,
EK, M X, Añ0 32
Kaiser & Raistlin, eres muy bienvenido:
agradezco tus amables comentarios sobre mi blog, espero ganarme tus simpatías con más visitas.
sobre lo que dices, precisamente esa esa una de las principales fricciones existentes hoy en día en la izquierda. aunque me ratifico: creo que una revisión del marxismo, es decir, la llegada del neomarxismo, tendría cosas que aportar. eso sí, hablaríamos de un marxismo democráta, lo cual parace, según los ortodoxos de la doctrina (entre ellos sus primigenios creadores-practicantes), absolutamente antinatura. pero el debate ha de continuar. O empezar, ya que esto, desde que la socialdemocracia se escindió del marxismo revolucionario, no se ha discutido en serio en la izquierda más radical.
espero contar con más de tus aportaciones. un cordialísimo saludo. te visitaré.
Querido Aitor:
Que te puedo decir, si sufro en mis carnes a la izquierda trasnochada...
En cuanto, a la recomendación del modestisímo, la avaló; la revista es buena, está en la hemeroteca de la ponti y el artículo lo puedes leer en:
http://www.fp-es.org/abr_may_2007/story_20_11.asp
Por último, consejo de una que conoce de primera mano a Sudamérica, a Norteamérica y a la versión española de Europa, de las tres, lo mejorcito es la última...
Creyendo que otro mundo es posible si nos atrevemos a construirlo desde y con, libertad, igualdad y fraternidad; quizás algún dia empezemos a crearlo y otro descubramos que ya vivimos en nuestra eutopia ( que estoy convencida no es ninguna utopía.
Por cierto, antes de "creyendo", debe decir: A pesar de todo, sigo creyendo...
(Ha sido un lapsus)
amiga themis:
tu aportación en este asunto siempre es especialmente considerada, pues sueles vivir algunas de estas cosas más de cerca. veamos transcurren las cosas en tu país, pues dará el pulso de lo que ocurrirá en otros muchos países en los próximos años.
un saludo
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