miércoles, julio 12, 2006

EL FÚTBOL, COSA DE HOMBRES

Las altas dosis de testosterona emanadas por el tubo catódico durante el último mes han llegado a su fin. Han sido cuatro semanas de exaltada masculinidad y carácter marcadamente varonil. Mientras el sueño de la selección nacional se alimentó de su propio ego y generó kilómetros de presuntuosos titulares, era el momento de apelar a la genitalidad masculina para sacar adelante la empresa. Y es que, para muchos futboleros de pacotilla, el éxito es directamente proporcional al porcentaje de sexo masculino que se “echa” sobre el terreno de juego. Si esto fuera así, o nuestros futbolistas no se han mostrado especialmente dispuestos a tal ejercicio, o bien no están suficientemente bien dotados. Quizás, al fin a al cabo, en esto del fútbol, el tamaño puede que sea lo importante.

Que el fútbol es cosa de hombres es un aforismo de lo más longevo. Alguno, desde luego, lo lleva a rajatabla, como es el caso del seleccionador portugués, Luis Felipe Scolari, que no hace mucho manifestó que nunca entrenaría a un equipo femenino. Así pues, parece confirmarse la regla: para el fútbol se precisa aquello de lo que las mujeres, evidentemente, carecen. Sin embargo, aún encontramos algunos matices más. Scolari, tampoco entrenaría a hombres homosexuales. “Si tengo a uno en mi equipo, lo echo”, espetó categóricamente. Así pues, la norma se tambalea. Por cierto, Portugal ha conseguido su mejor clasificación en un Mundial. Será que los jugadores están bien elegidos.

Si por lo menos para algunos el fútbol está concebido para los hombres más hombres, entonces parece lógico pensar que su puesta en escena en los medios de comunicación siga tal concepción. El discurso de lo estrictamente deportivo alimenta al machismo más bravucón, furioso y desbordante. De ahí, claro, lo irracional e irreflexivo de la actitud de algunos aficionados, que no llevan bien este tipo de sobredosis. Por otro lado, el contenido futbolístico suele aderezarse con más o menos cantidad de sexualidad femenina explícita. Éste es el papel reservado a la mujer, por lo general, en el mundo futbolístico. Baste observar con atención en las retransmisiones aquellos planos que ocupan la pantalla cuando el propio juego no ofrece al espectador nada relevante. Porciones del cuerpo femenino, en sus diferentes tipologías, satisfacen el voyeurismo de la audiencia masculina. A colación de todo esto, ¿ es verdaderamente Claudia Schiffer lo más representativo de Alemania como para compartir protagonismo con Pelé en la ceremonia de apertura de la competición, o más bien cumple a la perfección con el rol de mujer florero, ad hoc, cuyo perfil en el escenario garantiza mayor audiencia? ¿ Es periodismo lo practicado por Cuatro en su informativo dedicado al Mundial cuando, diariamente, se entresacan de la “actualidad” un par de noticias "picantonas" o es, más bien, verdadera telebasura?

Se acaba el Mundial y esperamos que con él también lo hagan los más zafios y machistas spots publicitarios, emitidos incluso durante el horario infantil. Como por ejemplo, aquel que anuncia la descarga de un pequeño vídeo para el teléfono móvil en el que una joven, disfrazada de animadora, expone su cuerpo con poses y movimientos que no conviene aquí describir. No es preciso ser ningún erudito en materia publicitaria para poder intuir a qué público se dirige tal producto. En definitiva, y sin necesidad de prodigarnos con más ejemplos, queda claro que todo el entramado ideológico y conceptual que envuelve al deporte rey deriva, irrefutablemente, del machismo más sectario y tradicional. Probablemente, y por desgracia, el fútbol continúe durante muchos años más alejado de la sensibilidad y perspectiva de género.