Tal y como se esperaba, según las encuestas, Ségolène Royal acaba de alcanzar el liderazgo de los socialistas franceses. Ciertamente, a tenor de los resultados (60% de apoyo, frente a otros dos candidatos), podría llegar a pensarse que ha sido asunto de coser y cantar. Sin embargo, los obstáculos no han sido pocos. Con ánimo de derrocarla de la carrera electoral, otros líderes del partido se han prodigado en descalificaciones y groserías de tamaña magnitud que bien merecerían la más implacable condena.La incipiente líder socialdemócrata francesa ha escalado en la política del país vecino de manera fulminante. Se especula incluso con que pudiera convertirse en la Presidenta de la República Francesa, después de las elecciones presidenciales del próximo mes de mayo. No en vano, es la principal favorita en las encuestas de intención de voto y goza del liderato en popularidad. Imagínese el lector, por un instante, que dentro de seis meses el motor de Europa (entiéndase Alemania y Francia) estuviera liderado por dos mujeres y, a la vez, considérese convenientemente la relevancia de tal escenario.
Muchos achacan el éxito de Royal dentro de las filas socialistas a las gestiones internas de su compañero sentimental, François Hollande, presidente del partido. Creen algunos que el éxito de Royal es, en realidad, el éxito de su marido (que no es tal, hablando propiamente, ya que a pesar de tener juntos cuatro hijos y vivir juntos desde la Universidad no se han casado), negándole a ella los méritos. Otros han debido pensar que Royal desafía al “sistema”: una mujer manifiestamente bella no contrae matrimonio a pesar de su maternidad, se dedica a la política y cuenta con grandes aspiraciones. Ante todo ello, proliferan sarnosos comentarios: “Esto no es un concurso de belleza”, “¿Ya se lo ha preguntado a su marido?”, “¿Quién cuidará de los niños?”. A la vez, se habla de ella como de una simple “burbuja mediática” y de “no tener programa”. Todo vale, desde determinados foros, con tal de conseguir “pinchar” esa burbuja. Incluido la publicación de unas fotos de su figura en bikini, que trataron de aumentar los cotilleos y desviar la atención del electorado hacia unas imágenes que ocuparon kilómetros de papel.
En cualquier caso, apartándonos ya de tan ignominiosa materia, la victoria de Royal ha encendido todas las alarmas en la derecha francesa, ya que la nueva líder cuenta en su haber con ventajosas estadísticas de popularidad política. De momento el liderazgo de Sarkozy, líder de la UMP y actual ministro del Interior, parece incuestionable, pero en recientes fechas se ha especulado con que Jacques Chirac pueda presentarse a la reelección. Incluso en el entorno del actual primer ministro Dominique de Villepin se detectan intenciones presidencialistas. Teniendo en cuenta lo revuelto que baja el río de la política francesa desde hace algunos años y las abiertas desavenencias dentro de la propia derecha, podemos esperar algunas sorpresas de cara a próximas fechas.









1 comentarios:
Hola! Es un gusto enorme seguir encontrando blogs sobre feminismo y género, con información tan útil como la de aquí. Si le interesa, podemos intercambiar links y seguirnos fortaleciendo en la red.
Saludos solidarios desde México, D.F.
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